Llevas demasiado carmín para ser sólo amigos.

February 3, 2009

Es complejo para uno que se define como sibarita del ruido, entender la multitud de motivos por los cuales un grupo como Manos de Topose vuelve parte del paisaje sonoro habitual. Sobretodo porque es un grupo lleno de elementos que no me interesan en lo más mínimo, un grupo abarrotado de lugares comunes que habitualmente me molestarían o, en su defecto, me harían enfadarme, ensimismarme, hablar con las manos… volverme espléndido y querer dar fuego a Jehová y a su puta madre. Como siempre, vamos. El problema, lo complejo por paradójico y asín, es que me gustan. Tanto que los iría a ver en vivo aunque no tengo idea de lo que dicha aventura podría representar al sólo pensar en el resto de los asistentes. Aunque ahora mismo, de zopetón, me acuerdo gracias a Alberto Olmos y su Hikikomori de ¿Qué vas a hacer cuando descubras que el follar provoca cariño? Recuerdo esto y me río, claro, porque me cambio de tercio y me voy dando cuenta de que con esta frase podríamos empezar definir el estado emocional de una generación o dos. No solo porque lleva la palabra follar -a Bonsai de Alejandro Zambra me remito- sino porque evoca algo que podríamos llamar Zeitgeist Milenarista o, en su defecto, La Resaca De La Fiesta Que No Fue ©. Esto a tenor de no poder demostrar lo contrario nos adentra en la tonteria de nuestra contemporaneidad que, a pesar de expresarse en un modo altamente cursi, no es capaz de controlar ni de tomar la debida distancia de la dimensión melodramática de su acontecer. Centrémonos: Los sentimientos son, digamos, una meditación sobre las sensaciones que vendrían a ser, simplemente, respuestas a determinados estímulos. ¿Qué hacemos con/de los sentimientos que provienen o son enunciados directamente desde el estímulo? Himnos Generacionales: oler a desodorante de chica y todo ese rollo.

En Barcelona, hace unos seis meses o así, me llegó de rebote una charla con el músico japonés Daiho Soga Soga; un talentoso hombre ligado a la improvisación libre desde una perspectiva lúdica -hasta cierto punto audiovisual- que se ve obligado a terminar su actuación antes de tiempo. Su improvisación termina, por lo que me han comentado, en un punto alto de ruidismo festivo y alegria tal que la gente, como era de esperar, aplaude. Aplaude mucho, convocando así a un sujeto que desconozco a invitarles/ofrecerles un lugar en el Sonar y todo. Lo que, ya puestos, habla de la (supuesta) rentabilidad del evento. Pero no nos dejemos llevar por la obviedad, que llegamos a lo importante. Lo importante: resulta que Daiho Soga, a pesar del presunto éxito que denota el aplauso en sí mismo y las propuestas de rigor que, imagino, son fruto de lo que involucra este entusiasmo, no está del todo contento y explica lo siguiente: Lo suyo es terminar el show cuando has bajado el nivel de interés lo suficiente para que sea tedioso para el público. Dicho tedio, según Daiho Soga, obligaría al espectador a replantearse una y otra vez lo visto/escuchado/vivido porque el tedio, como el disgusto o la incomodidad, invita a la reflexión. Sobretodo cuando se ha pasado por un momento que, como demuestran los aplausos habidos – y que, espero, por haber- es álgido e invita al público a interactuar de un modo convencional. El modo no convencional que busca Daiho Soga es, creo, asumir que la performance, el evento o la ceremonia celebrada ha despertado algo en el espectador sin pedir nada a cambio. Dicha falta de interés en la prueba tácita -¿Qué es el aplauso sino la demostración empírica de la aceptación? - implica, además, que la ceremonia celebrada (algún día explicaré esta terminología) cumple su función en cuanto es ceremonia y es celebrada o, dicho de otra manera, cuando fue presente o, ejem, un pasado a evocar a partir de un estímulo. Centrémonos: Lo que propone sabiamente Daiho Soga no es otra cosa que darle caramelos al espectador para involucrarlo, a la fuerza, en el meditar o razonar una abstracción. Manos de Topo logra, digamos, algo similar y sin involucrar talento en lo formal.

Como decíamos desde un principio, el grupo es musicalmente obvio y con esto explica, en sí mismo, el hecho de que no evoque ningún interés en un ámbito meramente musical sino a través de la ausencia de este factor -la musicalidad, vaya- para ir así provocando que todas las opiniones, tanto buenas como malas, se convoquen a este respecto. De nuevo, la musicalidad y/o su ausencia. Manos de Topo logra despertar a partir de un desagrado aparente, producto de la absoluta falta de sorpresa o la exagerada incapacidad de cantar de su, ejem, cantante, un interés que en el mejor de los casos evocaría a una abstracción que se luce en la estructura del texto, de la letra: un bastión desestructurado y salpicado con momentos de humorismo de bar. El hecho de que sus canciones, que ya hemos calificado de posibles Himnos Generacionales, hayan nacido como carne de cañon para atolondrados momentos de ocio en grupo (casamientos, fiestas privadas y así ad eternum) nos lleva, de una manera u otra, a la redundancia sin mesura del pop y no al mote de surrealismo que le han regalado los eruditos de kiosco de toda la vida, que ordenan movimientos según las agendas Taschen. La diferencia de la propuesta de Daiho Soga con la de Manos de Topo tiene que ver con la resonancia: mientras el primero nos invita a juzgar su intimidad con la idea de un recuerdo no del todo agradable provocado a partir del ir generando sensaciones con estimulaciones sonoro-musicales concretas, los Manos de Topo parten de la base de que el recuerdo ya lo tenemos archivado y clasificado, aplicando así un criterio interesantísimo pero no por ello menos limitado: del desfase entre sensación, sentimiento y estímulo hemos sido víctima todos. Daiho Soga, y esto me consta, propone comunicar a partir del eco que puede/busca generar en el espectador/oyente con su constante juego conciente de tonalidades, armonias y sonidos mientras Manos de Topo es lisa y llanamente eco y sólo eco. De esto me nace, otra vez, una pregunta que me atormenta desde pequeño ¿Es posible que todo se sostenga en el texto? Tanto Manos de Topo como Daiho Soga juegan en los límites del formato o de los formatos que uno y otros se han impuesto y esto es, quizá, su único punto en común. Esto y cierta provocación intrínseca que daremos por buena visto el estado de las cosas.

El entorno, según parece, está para pocas hostias o al menos es lo único que me permite explicarme el afincamiento del costumbrismo como cánon en un panorama cultural cada vez más estéril. Lo que lleva a pensar, irremediablemente, que el costumbrismo es en el único campo en el que Manos de Topo puede ganar la batalla o, digamos, llegar a un público masivo; ya que entre sus textos y la estructura de su música se esconde la cobardía como discurso primario mientras que en el caso o en el caos -¡Musicalidad!- de Daiho Soga, por el contrario, no hay otra cosa que valentía ya que negarse al aplauso es, en este paisaje, casi como pegarle a la madre. O peor.

Be a Sadist (VIII)

January 21, 2009

Felix Dzerzhinsky es, digamos, una especie de supervillano al uso. Un supervillano de puta madre y de pura cepa. Perfectamente capaz, ya a partir de su barba, de contrarrestar a la figura de Bond, el titán desenvolvió nada más y nada menos el rol de maestro de ceremonias en el plan Trust, experiencia vital e iniciatica de lo que venimos llamando contraespionaje. Hombre ajeno a la ley y, quizá por ello, muy amigo de las conductas revolucionarias de la época, se hizo poseedor de una condición que le ayudaba a sortear las diatribas de la burocracia del régimen apenas impuesto con soltura, hablamos de los albores de la Unión Soviética, logrando con los epitetos revolucionarios de su curriculum la aprobación directa de Lenin para llevar a cabo uno de los pocos planes que habría puesto verde de envidia al gran, en materia de manipulación y contra-programas, G(oebbels).

El Trust, proyecto seminal de contrainformación avalada por Papá Estado y nacido de las entrañas de una informe GPU (o lo que luego llamaríamos KGB), basaba su funcionamiento en la infiltración y posterior detención en y de los bandos contrarios al programa. Hablando en plata: lo que hoy se atañe al imperialismo y demases istmos (mal) usados por la mili-bohemia© para sus pintadas y (horribles) murales no es más que un programa calculado para ir a por los díscolos ubicados al interno del territorio soviético. Es de suponer, entonces, porque no podemos alejar del fenómeno lo que nos resulta execrable, que su valía ronda más allá de cualquier prurito moral una idea de vanguardia pocas veces vista y que atañe, de forma directa aunque por procesos diferentes, el uso del audiovisual como materia prima en la solvencia de cualquier régimen autoritario. Pero, antes de entrar en nuevos derroteros, lo suyo es aclarar que lo que nos ha traído aquí, independiente de cualquier epígrafe cronológico referente a la efeméride’s fever™ que ataca a nuestros informativos desde la caída del muro, es la butà de Lenin al firmar, de su puño y letra, los permisos para operar liberamente del Trust, el organismo contrario que mejor asimilaría la CIA y del que cogería aparataje y accionar en función del MindFucking© que tan bien conocemos o deberíamos conocer. Por eso hoy, a 85 años de su muerte, recordamos a Lenin y su postura orientalista al auspiciar, en el papel y de puño y letra, uno de los pocos organismos soviéticos que propagaron su sapiencia cual bomba de rácimo.

Los occidentales piensan lo que quieren creer. Les daremos lo que quieren pensar.

Y así, queridos y remotos muchachos, hace la tira, se anticipaba la elección de Obama. Volveremos sobre ello.

Be a Sadist (IV)

February 14, 2008

Hace unos meses, por esas cosas de la vida (o de las tetas, lo que al caso viene a ser más o menos lo mismo) tuve el honor de visionar la esperpéntica Lars and The Real Girl. Uno de esos despropósitos buen rollistas qué, como Juno, van por la vida gustándole al mundo en base a una cosa/sensación qué, dicho sea de paso, le pondría los pelos de punta al Michel Gondry más en armonía con el alma de la tierra: La Empatía.

Partiendo de una premisa que en otras manos hubiera sido una genialidad, una muñeca inflable/de plástico para el tonto del pueblo, se convierte en una oda a la mediocridad y al espíritu cooperativo de poblado alejado de la mano de Dios, ergo: de la civilización. Carente de vicios, manías y maldad, a la vez que lleno de simpáticas puñeterias.

Una película, a todas luces, de reivindicación de la norteamérica profunda. Como si fuera un simple mal necesario, como sí, ejem, hubiera necesidad de reivindicar el un fenómeno qué, incluso sin Jim Goad o Michael Moorede por medio, se reivindica a sí mismo en base a su propia existencia, a su perdurar y a su impúdica extensión. Para los (pre) juicios, colores.

Según los tres sujetos que me acompañaban, la película había estado filmada en algo así como Islandia -confirmado Sigur Ros hace MUCHO daño- por una directora Francesa… lo que pasa es qué, claro, mensaje no le faltaba.


Dia Internacional del Traje de Gorila (Resaca)

February 1, 2008

Día Internacional del Traje de Gorila (2008)

January 31, 2008

Necrofílicas (I)

December 29, 2007

Me acabo de enterar que Karlheinz Stockhausen ha muerto. El 5 o el 7 de diciembre. Google miente, sabemos. Me acabo de enterar que una de las mentes más pre-claras de la historia de la música la ha palmado y tengo la piel de gallina. Igual y es, sobretodo, porque hace unos meses le di la mano e intente decirle, entre titubeos, qué muchas gracias por todo y tal. Me sonrió como sonríen los mendigos cuando les das más de un euro, y luego intercambiamos palabros por algo así como 10 minutos. En su momento no lo pensé así, jamás me hubiese permitido pensar uno de mis mitos como mendigo, pero no recuerdo cuan lejos del mundo estaba yo hace veinte días que no me he enterado de nada.

Hace un tiempo atrás, una de las criaturas más bellas de la creación me decía que a ella le habían quedado los libros. Hablabamos de la muerte de Vonnegut, quien había muerto justo ese día, y de cómo podía ser posible que soltaras unas cuantas lágrimas por alguien que no conociste jamás. Yo le dije, al tiempo que algo dejaba de ser como era hasta ese momento, que a mi me quedaba el haberlo leído y releído. Ella no entendió, por supuesto, porque la vida es así de cruel siempre no por otra cosa, y contraatacó con una idea de la psicologia que de tan tierna provoca compasión. Tiempo después, meses después, nos encontramos en una libreria a la que tiendo evitar porque ordenan los libros por editorial. Ella llevaba varios libros de Vonnegut bajo el brazo e inclusive habia tomado uno de Pynchon, si mal no recuerdo, porque, claro, estaban en oferta. Cuando murió Vonnegut las librerias llenaron las estanterias de sus libros, así como los blogs se llenaron de lugares comunes respecto a su persona, pero nadie los compró los libros como espero que nadie que no haya leído a Vonnegut haya leído esos blogs. A los meses, antes del período natalicio, es decir: en Octubre, en las librerias saldaron los libros de Vonnegut que compraron de más y en los blogs todo volvió a la normalidad y, muy a nuestro pesar, no se escuchó/leyó ninguna palabra más sobre Vonnegut.

Ayer por la noche veía un video de Bukowski, ese donde lee en San Francisco gracias a Ferlinghetti que lo llama y le dice que es el mejor y el más grande escritor de su generación, y pensaba en como el viejo perdía fuerza o algo a medida que tomaba conciencia de que el séquito del City Lights le iba a reir las gracias. Todas. Como esos niños que eructan en los cumpleaños de otros niños o para hacer reir a los otros niños o, lisa y llanamente, por joderle la vida a sus padres. Por hacerlos pasar un mal rato, por verlos sonrojarse.

Mi madre odiaba que yo escuchara a Stockhausen en el tocadiscos de casa y no sé hasta que punto esto explica qué cosas.