Be a Sadist (XIII)
August 22, 2009
Con dos cojones, sí.

Con dos cojones, sí.
Año 2008. Todo tranquilo en Pyongyang, ciudad capital de Corea del norte, hasta que de pronto, a los pies de la Torre de Juche, ese magno monumento que enuncia en su llama el dogma de Kim Il-Sung aparece un noruego de nombre Morten Traavik y hace esta foto.
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Ahora, las intenciones:
La Disco Music tiene unas características especiales: Es democrática; un sello oscuro con el atinado nombre de Wing and a Prayer arrejunta cuatro músicos de estudio para hacer un cover de una tonada de un show de Broadway y acierta con “Ease on down the Road”. La disco music es anónima; bailarines indistintos siguen los ritmos de músicos invisibles a través de las oscuras salas de baile. La disco music es económica; los dueños de un club pagan 50 dólares por noche a un DJ en lugar de los 500 por noche a músicos en vivo, y los bailarines tienen fiesta por mucho menos de los que vale un ticket para un concierto.
Por supuesto, la música disco puede ser acusada de ser aburrida, banal y, especialmente, previsible.
Abe Peck,Prólogo a Dancing Madness, Rolling Stone Press, 1976.
¿Soy yo o hay un coseno alfa que no cuadra? Deciamos hace nada que el Culture Jamming de toda la vida se ha vuelto peligrosamente inofensiva y, vaya, no nos equivocabamos. La razón de esto es que se ha vuelto tan cobarde que esconde sus apreciaciones en la bibliografia y en el manejo de determinados conceptos que conviertan al disfrute de la obra en alimento de El Círculo de los Iniciados™. Dicho de otra manera, el CJ pierde su capacidad subversiva en el momento en el que se relaciona estrechamente con el arte contemporáneo. En efecto, sí, el CJ pierde puntos al alejarse del Prank y del Hoax para vincularse, vaya, con la Alta Cultura©. Volveremos sobre ello.
Y no, esto no tiene nada que ver con que en el despacho tengamos una foto de Kim Jong-Il y señora en un marquito dorado. No.
Hace un ratito he dejado de partirme con el youtú que me ha pasado eunice, acto seguido se los dejo a ustedes (cuatro).
Y sí, yo también creo que el periodismo nuestro, a nivel global, sale del séptimo.
Es hora de admitirlo, de decirlo a voces: el Culture Jamming de toda la vida -el mismo que empujaría a Mark Dery a elaborar su texto más consistente hasta la fecha- se ha confundido, está confundido. A nivel de movimiento, post-vanguardia o canalización de ira anti-capitalista o lo-que-les-plazca, el CJ resulta hoy a primera hora, sí, carne de cañón para cualquier mal llevada teoría postmodernista por su condición inofensiva. Pero no se preocupen, aquí no ha pasado nada. La culpa en realidad es del museo o del archivo o, digamos, de la condición diatónica de Arte Vivo/Arte Muerto™ que ha llevado, por ejemplo, aunque con frutos de lo más relativos en cuanto a su objetivo ulterior, a Banksy a galerear sus obras adaptándolas a nuevos soportes. Este proceso, este paso a las tres (o cuatro) dimensiones no es otra cosa que la demostración empírica de que el paso subsiguiente a la normalización es hacer de cualquier objeto una atracción de feria, un parque de diversiones. Y no, no estoy hablando de cualidades ni calidades: Mal pensados.

A lo que iba: la culpa podría ser del paso del tiempo de como este daña la estructura interna o externa de cualquier institución y que, además del no-saber, lo único que nos colocaria en nuestro lugar - estar en armonía con el alma de la tierra o algo así- es el volver a los orígenes, escapar de la ciudad y mentar la instrumentalización de la información como pecado capital. Esto explicaría, además, la profunda animadversión que los abuelos del corta y pega y la fotocopia¹ han sentido, o al menos eso parece, hacia Photoshop y derivados durante los últimos quince años. Quince años, vaya. Hay que ver como pasa el tiempo, ¿eh? Si es que parece que fuera ayer. No, esperen, ha sido ayer y antes de ayer y antes antes antes de ayer y, joder, hoy a primera hora. Bueno, vale, que no todos pueden ser Joey Skaggs pero… ¿Es posible que el panorama siga tal cual lo ha articulado Mark Dery hace Quince Años? Bueno, vale, he exagerado, no está tal cual: está peor. Los nombres propios son los mismos, la retórica de los nuevos es la misma y han desaparecido los fanzines. Bueno, vale, no, no han desaparecido, es sólo se han normalizado, standarizado y cobran mínimas regalias por un adsense de los cojones. Vale, me he pasado. No quería. Por favor, no me miren así. De verdad, lo siento: yo les amo y quiero que juntos cambiemos el mundo. Bueno, no.
Mentira.
Parafraseando a Walter Benjamin o a el Benjamín™ de la cultura chilena, asumimos que quien no pueda tomar partido debe o debería callar. Vale. El Culture Jamming hoy a primera hora no toma partido o al menos no directamente ya que ha basado su comportamiento y su accionar en la posesión o uso de un soporte para resolverlo de modo aparantemente diferente a lo que su naturaleza indicaría, oponiendo el mensaje al Medio que lo solventa o lo convierte en eso, en mensaje. Y aquí, por motivos que rozán la necesidad de permanecer en cierta legalidad, llamamos al Sheriff. Alehop: según McLuhan el contenido de un medio funciona siempre como otro medio, y esto, a pesar de que dicha lógica sugiera un mero acto figurativo, nos indica que cada forma depende de una forma anterior, lo que en rigor concadenaria al medio a una continua introspección histórica.. Ejemplo: La escritura reproduce la palabra hablada. Y, claro, algo más cuando, por ejemplo, la escritura es literatura. ¿Cuál es el algo más en el caso del CJ? Ni idea. No quiero atormentarme, acabo de comer. Mejor, pongámonos un videico.
Y ahora, luego de este glorioso momento flash, una preguntica: ¿Qué es lo que han pillado?

¹ Los nuestros, que nadie se quede sin saberlo