Be a Sadist (XII)

June 4, 2009

“Pagas cuatro euros, te ponen la peor peli que han podido encontrar, y los de la fila de delante no se callan.”
Sr. Ausente en su Twitter

Llevo un par de semanas diciendole a los cercanos que no dejen, por ningún motivo, de reservarse el sábado 13 para ‘Algo’. Obviamente, claro, luego añado ‘Algo Grande’ y con ‘Algo Grande’ me refiero a esas típicas cosas que luego de 5 o 10 años se recuerdan como momentos míticos en la vida cultural de una ciudad. Y no lo digo en coña, para nada. Estoy seguro, segurísimo, que luego de un tiempo nos vamos a encontrar con gente que se va a llenar la boca diciendo ‘Claro, si yo estuve allí’ y no va a ser verdad. Pero bueno, es parte de lo que hay que pagar cuando haces algo que mola. Y esto, vaya, va a molar. Mucho. Seguro. Lo digo porque yo soy de los que ya estamos allí dispuestos a escuchar lo que transcurre sobre la peli. Con dos cojones, pase lo que pase. Y todos ustedes, los que pueden, deberían hacer lo mismo. Sin duda. Para que nadie les pille mintiendo. Ahí nos vemos.

Señor Ausente · Rubén Lardín ·
Raúl Minchinela · Nacho Vigalondo

comentan con la participación del público la película "Made in China" de John Liu

Sábado 13 de Junio de 2009. 22:00 horas.

Cine Casablanca- Kaplan (P. de Gracia, 115, Barcelona [+]).
4 Euros

Trash entre amigos

Por qué

Ahora que los salones de casa lucen monitores de alta definición y altavoces con surround, el atractivo de ir al cine vuelve a estar en la experiencia compartida.

Trash entre amigos es un experimento para que las películas comentadas, que fueron el origen mismo del cine, se reformulen en el siglo XXI. Y lo hace con las películas que abundan en el absurdo y en lo extraño, con frecuencia de una manera completamente accidental: el cine de serie Z, el cine Trash.

Frente a la película que no cambia, Trash entre amigos busca la experiencia irrepetible, en la que todo se modula con la participación del público.

Quién

Sr. Ausente –autor de El blog Ausente-, Ruben Lardín – reputado gourmet de la serie B, con notable bilbiografía-, Raúl Minchinela –responsable de Reflexiones de Repronto- y Nacho Vigalondo -director de Los Cronocrímenes- comentarán la película en directo, sin pausas ni rebobinados, con la colaboración del público asistente. Allí abundarán en los diálogos disparatados, las tramas incongruentes, la realización insensata y todos los argumentos que hacen del cine de bajo presupuesto una fuente inacabable de diversión.

Qué/Cuál

Para ello se ha elegido una cinta selecta: Made in china. Una producción Hispano-Hong Konguesa, rodada en la Costa Brava.

Made in China está dirigida, producida y protagonizada (en dos papeles) por John Liu, un actor de artes marciales que, tras la muerte de Bruce Lee, vino a Europa a intentar ocupar su trono. Liu se instaló en Barcelona tras conseguir gran fama en Francia, donde construyó una biografía falsa. Liu, pocos años después de Made in China, terminaría en la cárcel de Zaragoza condenado por trata de blancas y abuso de menores: prometía a las chicas papeles como actrices en el cine de Hong Kong, pero en realidad aterrizaban en una red de prostitución.

La película abunda en la fraudulenta biografía de Liu, e intenta colar como revelaciones periodísticas un falso pasado como entrenador de artes marciales para agentes de la cía, lo que presuntamente le convertiría en objetivo de la propia organización. En la cinta se encuentran bizarros experimentos de lavado de cerebro, el uso de accidentes reales de aviación, y una absoluta despreocupación geográfica, en la que Palamós se convierte en Kenia, y Platja d’Aro es la República Federal Alemana.

Dónde

Trash entre amigos se celebrará el sábado 13 de Junio en el cine Casablanca- Kaplan (Paseo de Gràcia, 115, Barcelona [ver mapa]).

Precio de la entrada: 4 Euros.

 

Contacto

 

 

I Want To Believe (VIII)

April 21, 2009

De Nicanor Parra aprendimos una regla de oro que siempre está bien, que está más allá del sesgado criterio de cada uno y de cada cual . Dicha regla es que hay que Joder la Paciencia, y por ahí van los tiros.

Que lo disfruten.

Es legítimo preguntarse hasta qué punto la pesadilla o la piel de la pesadilla es tan radical como enunciaban sus cultores. (I)

January 27, 2009

La cultura es una industria. De hecho, lo que no es industrial, acostumbra a no ser cultura. Un testimonio cultural que no tenga ramificación industrial, no es cultura. Es marginalidad. En ocasiones, por otra parte, marginalidad sin ningén tipo de calidad. O sí. Ni idea. Nunca lo sabremos. No existe.
Guillem Martínez.

El ánimo iracundo que Roberto Ampuero puso en manifiesto en la prensa escrita hace unos meses, respondiendo a Patricia Espinoza y a Leonardo Sanhueza, podría justificar hasta su falta de conocimiento, sí. Y supongo que lo suyo es partir diciendo que Roberto Ampuero está en todo su derecho de hacer lo que hace y hacerlo como lo hace, porque Ampuero, bendecido por su ignorancia y ungido en su falta de memoria, hace un berrinche infantil y de poquísima monta -como su literatura, vaya- para defender a sus lectores, clientes y/o sus consumidores. Que es, digamos, lo que haría cualquier vendedor del tres al cuatro: Defender su patrimonio en base a cuán bien es aceptada su mercancia. Roberto Ampuero es, entonces, conciente de que su capacidad como escritor es menor y que lo que importa en la cloaca que supone su parcela literaria es, como él mismo parece asumir, la rentabilidad.

Hace poco una señora inglesa de cincuentaytantos -a quien sin lugar a dudas le regalaría un libro de Ampuero si no fuera porque yo regalo cosas que me gustaría que me regalasen o me hubieran regalado a mi- me decía que no veía Te-Vé® porque para eso, ejem, tenía los libros. Con para eso, se refería, cosa que ha subrayado, a evadirse. Le basta, digamos, con situaciones infantiles y de poco brio literario o linguístico porque a ella no le preocupa la literatura -¡Ni falta que hace!- sino que, muy por el contrario, le preocupan las pasiones fatuas y ridículas, el ritmo continuo y sosegado, las historias sin mucho asunto donde siempre, según qué humor, pueda o pudiese sentirse identificada. Que nominara a Doris Lessing y al recientemente galardonado De Cleziò no es otra cosa que una ratificación de esto mismo, de la evasión, porque a pesar de que el fin sea siempre el mismo, el evadirse, hay también una búsqueda ulterior de respetabilidad que se manifiesta en el lector minimamente enterado.

Nota: Los media funcionan como la caja de cambios del motor de la lectura, la evasión, dando brios, saltos mortales y peligrosísimas trampas formales con errores de raccord para encubrir este objetivo primordial, la evasión, con un manto de -¡Atención!- respetabilidad.

Los Premios son, entonces, una herramienta de la industria para volverse sustentable en un campo de ideas confusas y de finalidades opuestas. La industria es siempre, y esto conviene apuntarlo, el testimonio de una cultura; de ahí la importancia de la Serie B y el Folletón. La pregunta entonces se convierte en: ¿Qué es lo que le molesta a Ampuero si él mismo dice, a su modo, todo esto? Imagino, luego de intentar recordar con un esfuerzo sin par y doloroso sus textos y entrevistas, que lo que le molesta, profundamente, es ser acusado de mercachifle, ser denostado por tener una obra de una escasa calidad literaria y de encarnar, sin duda alguna, el sino del escritor progre y de derechas que no soporta la imagen del escritor que escribe sin pensar en ventas ni en lectores. Se me antoja entonces que el sueño húmedo de Ampuero no es una fémina, no; su sueño hémedo, lo que se la pone dura, son los anticipos cuantiosos. Cambio de tercio: ¿Cuál es el problema de Ampuero? El problema de Ampuero es que sabe, sin lugar a dudas, que carece de talento y de la corrección política necesarias, ambos elementos indiscutibles al momento de urdir un premio o ser premiado, y por ende tiene que construir su relación con el lector/consumidor a partir de sobarle el lomo y de proponerse a sí mismo -los tiene cuadrados, el pobre- como un mártir ante una crítica anoréxica. Sí, ahí Ampuero acierta, porque los corsarios del ataque personal , como él los denomina, se atacan a sí mismos leyendo o masticando best-sellers.

Nota: Una anoréxica es un alguien, una personita, que en el espejo se ve feucha, horrible, pobre y sin tezón, y que se pone a prueba para mejorar(se) segén lo que demanda el entorno o lo que es o le resulta vecino o cercano. Esto corre también para los anoréxicos, aclaro.

La figura de la anoréxica es la mejor metáfora posible que se le puede otorgar a la crítica chilena porque es una crítica que, como muy bien apunta Matías Rivas, se ve obligada a catar mierda debido a que la narrativa chilena carece de firmas suficientes -¡El Autor, El Autor!- que la ratifiquen como tal. Me explico: Si la poesía Chilena es un perro, como diría Bolaño, la narrativa chilena es, ahora mismo, en el caso de existir, un piojo o, en el mejor de los casos una garrapata, que se alimenta, como muy bien señala Alejandro Zambra, de lo que Neruda inventó. Que no es otra cosa que un balbuceo elegante, un fraseo literario que favorece el rodeo y la eterna divagación; y así el hecho de que el último libro, el que ha llamado a la polémica, de Ampuero se llame El Caso Neruda, no es otra cosa que, ejem, justicia poética.

Es bueno a este punto decirlo en voz alta (carraspeo): Todos tienen derecho a hacer berrinches infantiles, a ponerse en pie de guerra sin teología ni geometría, a reactivar mecanismos de ningún valor retórico, todos. Inclusive Roberto Ampuero. No importa si el problema de Ampuero es que confunde criterios mínimos porque Ampuero lo que quiere es asegurar su parcelita. Ampuero, repito, lo que quiere es vender y, de paso, con sus errores formales, su prosa cursi y su ignorancia bendita porque a sí misma se desconoce, tener lectores. Ambas cosas imposibles de separar o dividir, la venta y los lectores, porque hablamos de público y el público es un ente que al momento de consumir, independiente de lo que consuma, no se equivoca. Nunca. Y esto, la beligerancia con la que se manifiesta la profunda verdad de El Consumo, es algo que la Crítica no entiende y que no tiene por qué entender ya que su terreno lo demarca, para bien o para mal, una función muy distinta a la que llevan a día de hoy reseñistas y redactores o redactores y reseñistas o reseñistas redactores o redactores reseñistas o lo que sea, oiga, que lo que importa es ayudar a vender. O no. Bueno, sí, y esto venía a que estabamos hablando de la crítica, de su labor y de su condición que debe ser entendida como presente o como un tratar de explicar lo que acontece o nos acontece en función de su especialidad e independiente de los buenos modos, de regirse por ellos. Recordad a Benjamin, porfis, aunque no lo merezca del todo.

Les voy a contar un secreto: La crítica chilena sí que ha emprendido una campaña en contra de los autores más vendidos (como Ampuero, como Isabel Allende o el mísmismo Neruda) así como ha producido, desde cierto punto de vista, que algunos autores subsistan o, lisa y llanamente, existan en un paisaje para nada alentador. El problema es producto de la disparidad de criterios que se le suponen a la crítica, siempre solventados en dinámicas de la (c)academia y el mercado, ambas dueñas de valores irreconciliables. Aunque claro, la Crítica chilena con su accionar guerrillero y militante, que en un Tabloide como Las Últimas Noticias cuenta con un espacio de una página diaría, descubrió, aplaudió, difundió y articuló a Bolaño diez años antes que en EEUU; aún deseando, como diría Zambra, que no fuera chileno. Que luego Herralde se la metiera doblada -a la Crítica Chilena, no a Bolaño- es otro tema.

Imperdibles (III)

September 11, 2008

La Segunda experiencia erótica del día fue con este libro entre las manos y no exagero, es más: hablo completamente en serio.

Lo raro, en realidad, es que sea Taschen.

El resto, maldición, es vicio.

Tienen sed y no beben (1)

September 9, 2008


Posiblemente nos encaminamos, con una lentitud espantosa, hacia nuevos temblores formales.

September 7, 2008

Fue hace algo así como trece, catorce o diez años atrás cuando en una Feria del Libro, en Santiago de Chile, me tocó ver, no ya en primera fila sino que pegado al escenario, a Nicanor Parra quién, haciendo una entrada triunfal, escribe en una pizarra:

Hay un coseno alfa que no cuadra, el siglo XX y yo nos estamos muriendo.

En mi memoria, que lamentablemente no puedo ayudar porque las fotos del evento (que yo mismo disparaba nervioso y cuya calidad me alejó del todo de la fotografia) descansan al otro lado del charco, le sigue un dibujo, que no recuerdo si era uno de los ahora clásicos artefactos o un triángulo que presumo equilátero. Un coseno alfa, decía el viejo y el público, ea todos los que abarrotabamos la sala, aplaudíamos como si se tratara de un concierto de Rock o algo así. Nunca más he vuelto a ver a un poeta saliendo a dar un concierto de poesía y que el teatro, o anfiteatro, parezca venirse abajo.

Recuerdo a Don Nicanor Parra, quién, por cierto, nunca ha dictado misa pero que en/con su obra nos ha mostrado el camino del bien y del amor -cosa que no podemos decir de casi ningún cura, religioso o no, y mucho menos de ningún pope, salvo, quizá, alguno que se haya autoasignado el cargo.. uhm no, no se apuren: ya les digo yo que tampoco-, y, ahora que lo pienso, ese camino está escrito con ceras y tizas porque es una tradición que viene del juego y de lo cotidiano, y lo jodido es que es lavable o eso nos dice la post-modernidad nuestra de cada día con su seriedad propia de la erudición de kiosco, esa que se permite todo porque es facsimilar y, sabemos, las solapas, que son El Orden, son dificilísimas de pillar. Se ha perdido, aish, la huella. Pero estabamos en que Don Nicanor Parra llega y hace acto de presencia real, porque deja huella, que es patrimonio y es boutade que resuena desde entonces en mi cabeza, y la gente aplaude y él abre su maletín de profesor que sólo reconozco de películas porque mis profesores siempre han sido unos seres grises y cobardes y saca unas hojas blancas que parecen impresas pero como estoy cerca veo manuscritas por una letra que se me antoja generacional, como diría Pérez Andújar, porque es similar a la de mi abuela y su kilo de pan, su mermelada y sus tomates para cuando tengo que volver de la escuela. Pero esta no es la lista de las compras y lo sé porque sin tener que guardar la caligrafía con máxima cura reconozco esas palabras que ahora salen de la boca de Don Nica y las conozco de memoria, porque cuando leo a Bertoni, muchos años después, con su poema que se llama Harakiri y que dice mucho, ‘Leo y leo este libro./No sé si lo estoy leyendo/o me lo estoy enterrando’, lo primero que se me viene a la mente es un libro de Parra que yace destrozado, ajado de lecturas y relecturas fruto de la de fascinación de niño que queria, ya mismo o allí mismo, ser viejo. Recuerdo escuchar los poemas que no conocía con un embobamiento que pocas veces he experimentado, y recuerdo, también, un texto de Bolaño que he buscado especialmente para la ocasión.

El que sea valiente que siga a Parra. Sólo los jóvenes son valientes, sólo los jóvenes tienen el espíritu puro entre los puros. Pero Parra no escribe una poesía juvenil. Parra no escribe sobre la pureza. Sobre el dolor y la soledad sí que escribe; sobre los desafíos inútiles y necesarios; sobre las palabras condenadas a disgregarse así como también la tribu está condenada a disgregarse. Parra escribe como si al día siguiente fuera a ser electrocutado.

Don Nicanor Parra nos enseño, sobretodo, que Joder La Paciencia™ era lo suyo y que a ello se debía orientar una obra cualquiera, que estar pendiente de los designios decimonónicos de la (c)academia no era menester. Con Don Nica aprendimos, también, que había que volver atrás y recordar a Jarry y a Cervantes, o viceversa, y que teníamos que aprender a leer a Shakespeare, a pesar de que no haya inventado nada, el pobre, y entender que lo que vendría siendo, más o menos, el Cánon de nuestra literatura era errado por filisteo/fariseo o por cara-pálida, aunque le joda a Jodorowsky, y que esto último, no lo de Jodorowsky, era culpa de Borges que veia en el Martín Fierro de Hernández lo que buscaba, no lo que había, que en palabras de Rulfo no sería otra cosa que asumir nuestra precariedad agropecuaria. Precariedad agropecuaria que, dicho sea de paso, a Borges le resultaba lejana.

Cabe recordar, a estas alturas, que Poemas & Antipoemas tiene más de cincuenta años y que el tumulto posmierdalista sigue divagando sobre las mismas cosas. Yo no estuve allí, porque no tengo la edad, claro, pero entendí en esa tarde de domingo y de casi verano, donde las señoras aplaudían las andanzas de El Cristo del Elqui de la boca del propio Parra, que el intelectualismo Helénico, ese que emborracha perdices, que diría también Parra y esta vez refiriéndose a Nietzche, era caduco a su modo y que lo que nos tocaba era movernos entre lo consensual y lo marginal sin camisetismos que conviertan el ánalisis o el mero disfrute en un iluminismo bastardo que se preocupa más de sostener egos ridículos, el ego de un mero consumidor no puede ser otra cosa que ridículo, que esto ya lo ha dicho Debord, pero no olvidemos que estamos a poco de que se cumplan cien años de que Eliot, el cándido Eliot que diría Bolaño, dijera que por ahí por los años veinte se produjo una disociación de la sensibilidad de la que no hemos vuelto a recuperarnos. Y esto último no debería llevar a mesarnos los cabellos, guardemos energias para cuando se cumpla la profecía de Cravan, que ya estamos en haras de ello, guardemos energias para cuando pase eso de que “Todo parece ser un juego de taberneros, estibadores y artistas haciendo de bandidos“. Oh, ahora que lo pienso, deberían/deberiamos desesperar, pues parece que esto ya está pasando. Y Parra tiene más razón que un santo.

Corolario: No importa quien lo dijo: La hora de sentar cabeza no llegará jamás.

Be a Sadist (V)

1. En Men In Black, la película, la Verdad se difunde/vende en un envoltorio claro, preciso, deslumbrante y clarificador: El SuperMarket Tabloid. Me explico: La organización secreta que preserva la paz entre las galaxias lejanas, riete tú de guerras estelares y perros superdesarrollados, se comunica a través de los SuperMarket Tabloids para ir construyendo sus propios mitos o, lo que es igual, afirmarse como institución mediante un un proceso de lo más alentador: conseguir el Supertitular a partir de la exageración, la fábula y, vaya, la mentira o la media verdad.

2. El Supermarket Tabloid codifica en plan uber-sensacionalista y mega-psicotrónico sus propios secretos qué, además de dejar con el alma en vilo al peatón -servidora es un vivo ejemplo-, son en la ficción que nos convoca el medio que provoca/genera LA información oficial. Sí, lo que leen, en MIB la Verdad Real -ese ente abstracto que contribuye a mantener el orden, la paz y la unidad, o sea, la que configura la Realidad Real: el pan de cada día y toda esa vaina- se corresponda, de forma directa, al el modo en el cual se lee una mentira, una exageración o una fábula. Lo profundamente escalofriante es que el Tabloide, por definición, es de pocas monsergas y da muy poco lugar a metáforas. Un hecho real: Fui Violada por monstruo marino, escrito en primera página ocupando la mitad de la portada con fotos que remiten al bueno de Nessie. Y no, no es broma.

3. Hace poco me comentaban que en la cadena Big Al’s de San Francisco -sí, el pornoshop que figura en Dirty Harry- se venden muy bien los videos pornos de actrices y figuras de la serie B, de extras que han salido en alguna serie o que, por esas causalidades de la vida, han terminado en fiestecitas con gente de la categoria de Paris Hilton o Britney Spears y han logrado una foto al lado de semejantes luminarias de la sociedad borderline. Hablamos de videos pornos muy mal ejecutados, de grabaciones caseras que, en el papel, se han filtrado misteriosamente… Pamplinas! Que va la Girly Girl Californiana (rollers, siliconas de medio kilo y bikini diminuto) con infulas actorales a buscar un papel, incluso secundario, en el imperio mediático al precio que sea y para ello, empiezan por lo que se supone vendría luego: el escándalo. Se ofrecen para ir donde Oprah a llorar por su intimidad violada, y se quitan el bikini a la primera portada que les ofrecen ¿Recuerdan a Pamela Anderson y su video con Tommy Lee? Pues eso. Y esto nos lleva a una conclusión irrevatible: Sólo existes, en ciertos ámbitos, si eres carne de Tabloide. The Paris Hilton’s Way Of Life.

4. Desde un punto de vista mercadotécnico, el tabloide es 100% rentable, tanto para quienes lo producen como para quienes forman parte de él. Hablamos casi de un ecosistema que se autofagocita y que permite que nuestro Stablishment esté siempre con los mismos líos. Qué si el/la amante de tal, que sí el alcohol/las drogas y cual y así ad eternum. Genéricamente, en cuanto a temas y su tratamiento, el Tabloide no ha cambiado/evolucionado un ápice en los últimos 50 años… Vaya, casi como el cine aunque, eso sí, al menos el SuperMarket Tabloid cuenta con sus excepciones: El tristemente difunto Weekly world News fué auténtico periodismo de anticipación porque exploraba a partir de la psicotronia una realidad paralela haciendo de sus páginas un auténtico disfrute para el (auténtico) lector desprejuiciado. Una realidad donde TODO es posible. O, como díria el Maestro Mike Ibáñez: Predice un mundo a priori extravagante e imposible para los criterios racionalistas de la especie.

5. Que sirva esto a modo de introducción y que Dios bendiga al esperpéntico Generoso Pope Jr. y a su obsesión por el dinero. In Tabloid Veritas.

¡Asesinadlos!

October 9, 2007

Creo fervientemente que lo que propone hoy Mauro Entrialgo en su tira diaria en el diario Público cierra el círculo de lo que decía Tones el otro día y que en los comentarios llega a ribetes de un ridículo caricaturesco.

Me acuerdo (II)

May 5, 2007

Me acuerdo de esa vez que, de forma pedante, dije: Sam Raimi es incapaz de hacer una peli mala.. Me equivoqué.

Yo de mi vida quiero contar cuatro cosas (1)

January 12, 2007

Durante las tres cuartas partes del 2006 y la última cuarta parte del 2005 trabajé como administrador - marca - catálogos - limpiabaños en una libreria que se transformó en un lugar de distendimiento y conversación de todos los tipos para el comprador asiduo. No eramos libreros en los primeros excelentes tiempos, eramos lectores. Lectores de esos que han hecho de la costra una forma de vida. Y esto lo digo con orgullo, con el orgullo de haber dicho: oiga, esto de las librerías debería de ser de otra manera y haber logrado la primera meta en tiempo record. Gracias, gente. Fue una gozada durante la cual el criterio se me terminó de perder al tiempo que el ego se me festejaba. No sólo me sometí a una cantidad de lecturas que, madre mia, no tenian teología ni geometría sino que, además, me di el lujo de usar la verborrea sintácticamente violenta a troche y moche. Nadie, nunca en la vida, me va a pagar la cara de la señora que me pidió, de forma pedante, el último puto libro de mierda de Isabel Allende. Pues, mire, señora, primero me dice buenos días y después yo le digo que ese puto libro de mierda no lo trabajamos. Y me acusarán a mi de pedantería y pseudo intelectualismo pero yo les puedo asegurar que si hubiera sido amable Marosa di Giorgio le hubiera parecido fantástica.

Si usted pedía la Melancólica muerte del Chico Ostra se le mostraban los tres maravillosos tomos de Gorey editados por Valdemar. Busco libros sobre género, toma Camille Paglia. Pensamiento Contemporáneo, ahí tiene a Debord y no me mire así que Chomsky parece de hace cien años. Tienes el libro pero no en esta edición con un cuento de más, pues venga, tome asiento y lea.

Puedo señalar que las mejores ventas, proporcionalmente, fueron durante las vacaciones de la jefa. Atender público borracho es un arma de doble filo. A nosotros, dos, nos devolvió el alma al cuerpo… a ella la envidia le carcomió los sesos, pobre.

Esta lista está hecha en base a esos momentos en que me decía: Mierda, estoy LEYENDO y me pagan por hablar de esto que estoy leyendo. Incluso por (a escondidas) hablar mal. O casi.

2 de narrativa + 1 de ensayo + 1 de poesía, lo más disfrutado del 2006

Fantasmas, Chuck Palahniuk.
Leído en primera cuenta en inglés, no leí el final porque misteriosamente desapareció, el volumen de relatos inconvenientemente dibujado de novela que lleva la firma de Palahniuk se volvió un buen compañero de viajes del trabajo a casa y de la casa al trabajo (Sloterdijk merece, exige, un sillón mullido y mucha calma). Un exorcismo a base de violencia para un trabajólico empedernido. No quiero entrar en detalles, claro, acerca de la profunda catarsis que se prodigaba a cada pasar de página. No es lo mejor que ha escrito, me digo al tiempo que recuerdo como me partia de la risa con Tripas. No es lo mejor de Palahniuk ni de lejos. Lo mejor de Palahniuk es que el pobre hombre se sometió a una cirugia para agrandarse los labios y que se inventó, o en su defecto pagó, a gente que vomitaba mientras leía. Lo mejor de Palahniuk, como decía, a los gritos, una sabia Chili Temple son las ganas de cruzarle la cara con la mano abierta y alevosia (atención a esos comentarios, por dios). Aunque, claro, por otras razones. Cabronazo.

Bonsái, Alejandro Zambra.
Una de las particularidades de Bonsái es que no es una novela al uso, ni una nouvelle al uso, ni un poema al uso, ni un cuento al uso. Bonsái, a pesar de su raquítica extensión, 96 paginitas de nada, es una obra literaria con una maravillosa fortuna que plantea (casi) todas las preguntas genéricas y de estilo que se puedan hacer de una forma inteligentísima: recortando. Generando en el lector de a pie comentarios tan extraños como No debería haber dejado a este personaje y blú blú blú. Mientras algunos debaten de si es o no es una novela (?) para escritores, yo digo que, con dos cojones, Zambra se dió el lujo de hacer un primer libro de, digamos, prosa lírica para LECTORES.

The Disappointment Artist, Jonathan Lethem
Amazon, a ratos, es una puta mierda. Así que después de insistir dos veces dejé de lado las enormes ganas de leer este librito de ensayos y artículos. Hace poco más de un mes lo encontré en una libreria en el centro de Modena y, claro, la tarjeta más rápida del oeste hizo presencia. Juro, en serio, que si sus tetas hubieran sido más dignas se lo hubiera dejado, incluso la habría invitado a un café y luego le habria enviado un sms para saber que le había parecido el libro. No sólo es un libro de esos gestálticos, que completan círculos, sino que, además, rebosa de una prosa en forma de gloria absoluta y acribillante. La razón de mi peculiar exceso de interes en este libro era el un ensayo sobre Philip K. Dick. Se llama: You Don’t know Philip K. Dick. Y su primera línea dice: Don’t like I do anyway. Pues eso mismito: Don’t like I do anyway.

Dicho sea de paso, Claudio Bertoni.
Mi relación con la poesía es tan extraña como mi relación con los superhéroes. Pero ahí, en esos recovecos, no quiero entrar. Bertoni con una actitud casi zen, armado de líbido y de la veracidad de la inmediatez cercena cualquier atisbo de mariconeria o innecesaria floritura lírica (se puede, señora: el feng shui es tan zen como mis calzoncillos de spiderman) con poemas tan hermosos como el que les transcribo a continuación

Estoy tratando de distinguir
Las pajas por vicio
De las pajas por amor

Ustedes mismos. Y usted, señora, sepa que el feng shui es tan zen como mis calzoncillos de spiderman.

Cuatro que quedaron atrás por simple olvido pero que no me dejaron dormir.

Bolaño por si mismo, VVAA. Entrevistas a Roberto Bolaño
Este es, quizás, el libro definitivo sobre mi queridísimo Roberto Bolaño. No solo por la inmensa sabiduria que se arropa en sus páginas sino porque, además, cuenta con una labor de edición encomiable. Algo que, en estos tiempos esemesísticos hasta los cojones, no se deja de agradecer. Y aquí, también, una paradoja: ¿no es qué acaso la labor de edición debería ser siempre así? Yo digo SI, sino, la X-treme no sería la única competencia de la Edge. Y ojito, cabroncetes, que esto no es amiguetisismo.

Esferas Vol. 3, Peter Sloterdijk
No sólo es el cierre del círculo, sino que, además, se vuelve absolutamente y primariamente necesario a pesar de ser una tercera parte. La obra monumental, por tamaño, de este alemán simpaticón es tan hermosa que, por ciertas bocazas, ha sido denominada como anarco-capitalista. Lo cual, a pesar de como llena la bocaza, no deja de ser absolutamente hermoso. La tendencia, imperante, de leer una línea de cada tres me da tantas alegrias que no puedo evitar sonreir. Sonreir y seguir leyendo. Y no entro en detalles porque usted, espero, ha venido aquí a pasar un buen rato y no a dormirse. Pero, sí, esta obra tienen todo para que dentro de 20 años sea objeto de estudio.

Danza Macabra, Stephen King.
De este hombre uno siempre, a estas alturas del partido, se espera lo peor. El hecho de que parezca que no revisa las barrabasadas que escriben los monos adiestrados que tiene, seguramente, por amantes no me deja de fascinar lo que por ende me lleva a pensar, decir, gritar, que quiero otra novísima novela más. A poder ser una cada mes. Danza Macabra es interensantísimo, extenuante, un viaje a la oscuridad del lado pop – como se me sale el niño que leía fangoria, han visto?- que no había disfrutado desde la primera lectura de The Monster Show de David J. Skal.

Autobiografía, G. K. Chesterton
Olvidarme de esto texto y no volver atrás es, quizás, una certeza de que me ha hecho pedazitos ciertas concepciones de la labor del escribir. Y también de la memoria, señora. Chesterton, la tercera parte de la santísima trinidad del ensayo anglofono en general y británico en particular – no pierdan su tiempo los otros dos son De Quincey y Swift – da tantas luces, tantas, que uno va y se abre un bloguito de marras para que su recuerdo sea cada vez más encomiable.

Anexo: Las cuatro cosas que no salieron el 2006.

Le Voyage d’hive, Georges Perec
El viaje de invierno, en español, no es una estupenda obra-oda al plagio por anticipación. Y esto lo he leído en tantas partes que me llega a dar miedo. Muy por el contrario, este librito embolsillable es la sonrisa socarrona del que sabe que, digan lo que digan, la copia y posterior ocultación de las fuentes no es menos que un apaño de las lindes de la creación a las lindes del mito furioso de fines del siglo XIX. Y menciona, no sin cierta actitud iconoclasta digna de un Literato, que a cada página que furiosamente adorna, con letras, al Experto recalcitrante se le aparecen, por arte de magia, otras 42 en blanco. Toma.

Mantra, Rodrigo Fresán
La disgresión de un pajero hecha letras. En Mantra el bueno de Fresán - aunque tan simpaticón que llega a dar asco- aloja pruebas fehacientes de que la infancia es esa cosa que, vista sin nostalgia (de la puñetera, aclaro), mezcla la realidad y la ficción de una forma que llega a descolocar tanto que da miedo. No tanto por la forma que toman los recuerdos versionados sino por la posibilidad de que la versión fantasiosa y aderezada sea más parecida a la realidad que el mero recuerdo. Quizás no tanto en cuanto a hechos, pero, de seguro, sí en cuanto a sensaciones. Y a la larga, me dicen, eso es lo que importa. Entonces, usted, señora, dice: es que era joven, no sabia lo que hacia… pero, eso sí, siempre me interesó la contabilidad. De niña jugaba con una calculadora.

Wanted, Mark Millar y Jones.
Ese otro maestro de la estética de la acumulación que se llama Mark Millar – tenemos, entre otros, a Warren Ellis, a Groucho Marx y, a ratos, a San QT- escribió un cómic notable que, por dios, es una versión - aunque abs mencione primero a Matrix- de Fight Club. A lo que iba, si uno es tan sádico como pretende parecer Wanted se vuelve una fábula de esas que uno querría leerle a un hijo por las noches. Cuando aún no sepa leer. Primero Carrol, luego Millar y después, seguro, aprende a leer solo. La estética de la acumulación tiene tanto que ver con rojas capas y sucios momentos críticos de tierra infinita como el impulso iconoclasta con las hostias y/o persecusiones. Quiero decir, la estética de la acumulación está formada por la capacidad para entrecruzar, entretejer, un tramado de múltiples lecturas. Pero de lecturas o guiños concretos, no de libre albedrío vuelto santo y seña para poder obviar de forma gratuita leyes gramaticales o continuidades narrativas. Y en el arte de narrar es donde Wanted, spoiler, le rompe el culo con todo a Fight Club. Cuando el uno se apaña con desórdenes del sueño, el otro saca de la chistera un hombre-mierda que usa traje, sombrero y corbata.

Mindfucking: Come fottere la mente, Stefano Re
No sólo aprovecho este post para hacer notar mi plurilingüismo lector y llenarme la imaginación con toneladas de poses pseudo intelectuales que tanto le gustan a las estudiantes de letras o teatro sino que aprovecho, además, para hacer un llamado a que se traduzca este folletín libresco al español de forma inmediata. Vamos a ver, se trata de una preciosísima descripción en detalle del fenómeno conspiranoico tomando la conspiranoia como si en sí misma tuviera un peso específico para hacer un acercamiento con técnicas propias de la criminología. No explica que es, explica COMO FUNCIONA y en ningún momento la menciona literalmente.

Cuatro recomendaciones en cuatro formas:

Forma 1

Relatos 1 y 2, John Cheever.
Podría estar horas pero solo diré que es justo y necesario. Es Nuestro Deber y Salvación.

Ygdrasil, Jorge Baradit
De estancada prosa pero a punto de ebullir de tanta floritura estilística e innecesaria este libro es…pues.. esto… divertido. Marylin Manson en un trip de peyote. O san pedro, que el autor es chileno. Malamente tildado de Sci-Fi Ygdrasil se desgasta tanto en describir el paisaje que, a ratos, tiene unos vacios de esos que ni yo. Pero vale la pena porque es el otro lado de un espejo que yo no miro ni de reojo. Un nieto pretendidamente rebelde del gastadísimo boom de la literatura latinoaméricana… Cyberpunk con mapuches, mierda, ya entienden.

Narrativa completa Vol. 1, H. P. Lovecraft
Bueno, que la traducción no es una belleza pero, oiga, que tenerlos todos en uno o dos tomos es tan lindo como… esteh… bueno, eso. Para los pajerísimos otra cosa repetida, para los otros, la carne de su mejor y más honesto trabajo. Me refiero a Houellebecq, bribones, quien se pasa de tanto entusiasmo quinceañero.

Kafka en la orilla, Haruki Murakami
Uno de estos autores que, pese al ranking, no defraudan ni un poquitín. Bueno, Tokyo Blues es tan obviable como Alberto Fuguet o Tim Lott. Pero cuando vuelve al lado no oscuro, como me obliga a no dormir el muy cabrón.

Forma 2

Obras Completas & Algo +, Nicanor Parra
Este extensivo y extenuante catálogo de la poesía de Parra entre el 1935 y el, vaya que hacen bien en tener un buen editor, 1972 es tan fundamental como las mamadas. Que son la sal de la vida, oiga. Tomen nota, también, de los Discursos de sobremesa.

Poesías completas de Alberto Caeiro, Fernando Pessoa
Más que una oda al caracter metamórfico de una obra este interesantísimo paseo por las entrañas de alguien que nunca podré soportar se transforma en una forma interpretativa de un psiquismo aletargado y siempre melancólico que evita que uno, al escribir, caiga en obviedades. Por respeto. Porque uno, lo saben de sobra, no tiene una pizca de talento.

Una nota estridente, Enrique Lihn
Yo leo mucha poesía chilena porque la narrativa chilena es, en su mayoria, una puta mierda. Y aquí entra Lihn, a los gritos,a explicarle a este animalito de dios que mencionaré más adelante que cojones es el metalenguaje. Lihn es, quizás, el maestro del humor en la literatura chilena porque, precisamente, carece de tono festivo. Lihn hace de la ironia bien utilizada un arte al tiempo que deleita con una lírica que me pone, literalmente, la carne de gallina.

El habitante de otoño, Alexander Pushkin
Una de esas cosas impepinables es la virtud de los rusos para con la literatura. Qué hace frío y son muy pocos para tanto espacio. Supongo que eso explica el título de un libro que, de tan bello, me ha dejado sin palabras.

Forma 3

Balas perdidas 1-4, David Lapham
Esto es género Negro, por dios santo. Y ahí lo teniamos, en esa sección. Género Negro, en grande y ahí Balas perdidas al lado de Chandler. Sin City no figuraba en esa sección, por supuesto, Sin city estaba en la sección Remixes. Con dos cojones y toda la alegria de tenerlo todo en cuatro tomos y no en revistitas.

Los Domingos, Mauro Entrialgo
Posiblemente una de las obras que más adoré este año que se me fué de las manos sin que me diera buena cuenta. Lo leí dos veces, la segunda, como toma de aire mientras me atragantaba con la memoria, la historia, el olvido de Ricoeur.

Bardín el superrealista, Max
No solo le da con una regla en la yema de los dedos a esos del subrealismo y su putísima madre sino que, además, encanta. Me encanta. Lo compro todo. Estuvo dos meses en mi baño, para que se hagan una idea. Deme dos del último de Max, por favor. Me decia a mi mismo.

Tricked, Alex Robinson
Es que es como 24 pero con más onda, así de necio pero más afín. Como si un amigo del que hablaré proximamente fuera un 24. Porque no son personajes de 24, son 24.

Forma 4

Entrevistas a Enrique Lihn, VVAA
Aquí un libro que se sostiene gracias a que resulta más cómodo que los recortes y las fotocopias. Fuenzalida, editor, hace una mierda de libro con un material impresionante. El libro se sostiene, claro, pero por uno que quiere leerlo si o si.

Sexual Personae, Camille Paglia.
Vayan y comprenlo. Ahora, aunque falten quince minutos para las cuatro de la mañana. Arte y decadencia desde Nefertiti hasta nuestros días y ese pasaje por Dickinson, ese tour de force, que me ha sacado lágrimas de pura envida negra y horrorosa.

Gamers, VVAA
La edición italiana, salida hace poco, trae unos ensayos extras que no le hacen justicia a esta belleza de librito en inglés. Afinquémonos al inglés, por favor. Que las diferentes aproximaciones al ambito videojueguil, en este libro, son una gozada y la traducción muy mala. Yo lo descubrí y lo leí por primera vez en 2006, aviso.

H. P. Lovecraft: Contra el mundo, contra la vida, Michel Houellebecq
Cuando se habla de Houellebecq se tiende a tirar por el lado del palabro: visceralidad. Y aquí tienen taza y media: un saco de visceralidad. Datos erróneos, semiólogia de escuela secundaria pero, sobretodo, un amor tan inmenso que invalida tanto el impostado cariz ensayístico que le da vuelos insospechados. Este es el verdadero libro autobiográfico de Houllebecq por excelencia y al mismo tiempo lo mejor que escribió cuando no hablaba de él. Y Houllebecq no habla si no es de él.

Las 4 cosas en las que no deberian perder tiempo.

Caja Negra
, Alvaro Bisama
Una puta mierda con todas las letras, este animalito de dios que no sabe leer viene y se mete a escritor con este menjunje presuntuoso y mal parido disfrazando la falta de talento de pajerismo mal entendido. Qué no, almendrita, que no, que el pajerismo no es saberse el nombre de pila del guasón en la mítica serie de Adam West y usarlo de personaje secundario. Sí, hombre, que a mi también me gusta Warren Ellis, pero Ellis tiene talento, no como usted. Vaya, rápido, ronda de ejercicios así se deja de escribir tonteridades. A la fine un chiste malo, de esos que riman. No es lo mismo un metro de encaje negro que un negro te encaje un metro. Pero, momento, todo lo que rima es verdadero. Pues eso, que usted se compra el libro y viene un negro y le encaja un metro.

Verano Robado, María José Vieragallo
Todos sabemos porque la editaron, todos sabemos de sobra que ser amiga de ese templo a la ignorancia que es Fuguet significa que te van editar. Ponga una letra de My bloody Valentine, intente que el paisaje parezca burgues, hable en primera o segunda persona. Lea pesimamente a Salinger, se puede, y que su prosa parezca una mala traducción del New Musical Express. Una puta mierda de libro, otra.

Historia del Rey Transparente, Rosa Montero.
Recién pasado el día de las madres, todo el mundo quería cambiar el libro porque le faltaba el final, las hojas estaban en blanco. La puta madre que la parió a esta señora jipi y sus recursos baratos. A mi Rosa Montero me causa sarpullido a pesar de no haberla leído, pero la editorial nos obligaba a recibir los best sellers que pasaban a dormir en bodega… hasta navidad o el día de la madre. La cosa es que mi clienta señora mayor predilecta – cada vez que la veia me ponia burro mientras me preguntaba como debe haber estado hace 40 años, una vez me trajo una foto . Y si, yo tenía razón pero ella es mayor que mi abuela y a esos límites (aún) no llego – me dijo que lo leyera… y nada. No lo terminé, llegué a la página 42, pero adivine el final. Es un mamotreto oiga y yo, que carezco de imaginación, adivine el final en base a lo leído hasta la página 42. Y lo de las páginas en blanco, oiga, qué… qué.. Si eso no es un sinsentido, pues… Si saben de una máquina del tiempo me avisan. Y de paso evitamos que la montero escriba esa mierda.

Muchos huevos, manual de supervivencia para el soltero.
Con ese título podría haber sido una maravilla, como la Guía para la vida de Bart Simpson. O Como convertirse en un hijo de puta de Entrialgo. Pero no, van y hacen un libro para un target objetivo, soltero, que todavía vive con los padres. Alentarlos a irse a vivir solos, dicen los muy hijos de puta. No mencionan lo de la cerveza del domingo por la mañana, tampoco de la ropa interior femenina tirada por todas partes, los muy cabrones van y hacen un manual de como planchar las camisas. Best Seller. Todos los que recien comenzaban la treintena lo compraban, LO DISFRUTABAN. Se reian de los chistes malos, hacian las recetas para impresionar a sus chicas que, obviamente, no tienen. Además de estar mal escrito, lo que a estas alturas del partido no parece ser taaaaaaaaan grave como realmente es, desaprovecha un formato. Lo que más me inquieta: ¿Cómo se hace para copiar mal un chiste de Maxim? En serio, díganme como. Es que es tan tan… esteh… imposible. Si haces mal la transcripción de un chiste de Maxim es que, por dios, pegarte un tiro debes. Si a los treinta tienes que recurrir a esas artimañas es que a los 40 o putas o ná. Yo que ustedes me quedo con mis padres.