Be a Sadist (VIII)
January 21, 2009Felix Dzerzhinsky es, digamos, una especie de supervillano al uso. Un supervillano de puta madre y de pura cepa. Perfectamente capaz, ya a partir de su barba, de contrarrestar a la figura de Bond, el titán desenvolvió nada más y nada menos el rol de maestro de ceremonias en el plan Trust, experiencia vital e iniciatica de lo que venimos llamando contraespionaje. Hombre ajeno a la ley y, quizá por ello, muy amigo de las conductas revolucionarias de la época, se hizo poseedor de una condición que le ayudaba a sortear las diatribas de la burocracia del régimen apenas impuesto con soltura, hablamos de los albores de la Unión Soviética, logrando con los epitetos revolucionarios de su curriculum la aprobación directa de Lenin para llevar a cabo uno de los pocos planes que habría puesto verde de envidia al gran, en materia de manipulación y contra-programas, G(oebbels).
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El Trust, proyecto seminal de contrainformación avalada por Papá Estado y nacido de las entrañas de una informe GPU (o lo que luego llamaríamos KGB), basaba su funcionamiento en la infiltración y posterior detención en y de los bandos contrarios al programa. Hablando en plata: lo que hoy se atañe al imperialismo y demases istmos (mal) usados por la mili-bohemia© para sus pintadas y (horribles) murales no es más que un programa calculado para ir a por los díscolos ubicados al interno del territorio soviético. Es de suponer, entonces, porque no podemos alejar del fenómeno lo que nos resulta execrable, que su valía ronda más allá de cualquier prurito moral una idea de vanguardia pocas veces vista y que atañe, de forma directa aunque por procesos diferentes, el uso del audiovisual como materia prima en la solvencia de cualquier régimen autoritario. Pero, antes de entrar en nuevos derroteros, lo suyo es aclarar que lo que nos ha traído aquí, independiente de cualquier epígrafe cronológico referente a la efeméride’s fever™ que ataca a nuestros informativos desde la caída del muro, es la butà de Lenin al firmar, de su puño y letra, los permisos para operar liberamente del Trust, el organismo contrario que mejor asimilaría la CIA y del que cogería aparataje y accionar en función del MindFucking© que tan bien conocemos o deberíamos conocer. Por eso hoy, a 85 años de su muerte, recordamos a Lenin y su postura orientalista al auspiciar, en el papel y de puño y letra, uno de los pocos organismos soviéticos que propagaron su sapiencia cual bomba de rácimo.
Los occidentales piensan lo que quieren creer. Les daremos lo que quieren pensar.
Y así, queridos y remotos muchachos, hace la tira, se anticipaba la elección de Obama. Volveremos sobre ello.

