Lo que busca(ba)mos es/era una ruptura, cuando de Repronto… (!)
October 1, 2008Hace poco más de un año cometí un error formal bastante imbécil: dejarme enamorar por el reprontismo de manera creciente y progresiva en vez de apoyarlo con fe ciega. Bueno, en realidad, siendo rigurosos, fueron dos: el hacerme la difícil y el recrearme demasiado tiempo en el ‘Pero’ que esconde toda obra indepediente de su valia real. Una tonteria, lo asumo. Bueno, dos. No me miren así, vaya por delante que nunca es tarde para rectificar: ha pasado una buena cantidad de agua bajo el puente y desde una posición doblemente privilegiada me puedo permitir decir que son bastantes y muy variadas las razones que me llevan a pensar en la gloria absoluta que significa la Segunda Temporada de Reflexiones de Repronto que se inicia, en lo formal, hoy mismo y que sigue, para (espero) nuestra diligente y bien llevada ansiedad, el primero (1) y el quince (15) de cada mes.
Miren, miren:
El Dr. Repronto, el único doctor que pondría pálido de envidia al Doctor Vaporesso en cuanto a talento y argucias -su inteligencia- hacia y desde lo pOp, o viceversa, es a día de hoy una cita obligada para cualquiera que se crezca desde su propia curiosidad. El Dr. Repronto se vuelve necesario ya sea por su formato o por su encomiable labor al desarrollar, deconstruyendo/reconstruyendo que es gerundio, sus enunciados/pies forzados o, simplemente, por esa facultad mayúscula de llamar y sostener nuestra atención sin falsas y resabiadas pirotecnias formales. Resumiendo: El Dr. Repronto cumple cabalmente - inclusive sobrepasando con creces- todas y cada una de las bases en las que se asienta o, al menos, ejem, en las que se asume y lo hace grácil e inteligentemente. El Dr. Repronto es, entonces, un crack desde donde se le mire: la cámara fija habla por sí misma. Mea Culpa.
Y no me refiero, otra vez, a trampas formales sino a una concepción de lo audiovisual que, partiendo de una tradición, reconfigura y enarbola un modo de diseccionar lo que se va sucediendo a nuestro alrededor en clave de Cultura Popular y a modo de audiovisual, que es el modo en el que sucede nuestra época, que resulta, resultona, de lo más fresca. Es en el proceder del Dr. Repronto, nuestro supervillano favorito, donde pongo particular atención respecto a lo audiovisual porque el muy jodido se permite darle al texto lo que otros consiguen y sostienen solo mediante el aturdirnos: una vuelta de tuerca que nos estremece. Sobretodo a un nivel cognitivo primario: es levantar la cabeza y ver otra vez nuestro entorno. Nos demos cuenta o no. El Dr. Repronto y sus valiosísimos colaboradores nos han dado, y nos seguirán dando a la cara -esperemos que por los siglos de los siglos, amén-, armados con una sobriedad liminar, los razgos, las vias, los retruécanos y las pistas para, ya de una mala vez, hacernos de un criterio.
Qué Dios Bendiga al Dr. Repronto, a su laboratorio, lo que allí se cuece, y, sobretodo por la parte que me toca, las ocurrencias de Chupacintas.


Me ha sacado usted los colores. Un texto precioso. Muchas gracias.
Comment by Doctor Repronto — October 2, 2008 @ 12:38 am