Be a Sadist (VI)

September 26, 2008

I Want To Believe (VII)

September 25, 2008


Imperdibles (III)

September 11, 2008

La Segunda experiencia erótica del día fue con este libro entre las manos y no exagero, es más: hablo completamente en serio.

Lo raro, en realidad, es que sea Taschen.

El resto, maldición, es vicio.

Tienen sed y no beben (1)

September 9, 2008


Posiblemente nos encaminamos, con una lentitud espantosa, hacia nuevos temblores formales.

September 7, 2008

Fue hace algo así como trece, catorce o diez años atrás cuando en una Feria del Libro, en Santiago de Chile, me tocó ver, no ya en primera fila sino que pegado al escenario, a Nicanor Parra quién, haciendo una entrada triunfal, escribe en una pizarra:

Hay un coseno alfa que no cuadra, el siglo XX y yo nos estamos muriendo.

En mi memoria, que lamentablemente no puedo ayudar porque las fotos del evento (que yo mismo disparaba nervioso y cuya calidad me alejó del todo de la fotografia) descansan al otro lado del charco, le sigue un dibujo, que no recuerdo si era uno de los ahora clásicos artefactos o un triángulo que presumo equilátero. Un coseno alfa, decía el viejo y el público, ea todos los que abarrotabamos la sala, aplaudíamos como si se tratara de un concierto de Rock o algo así. Nunca más he vuelto a ver a un poeta saliendo a dar un concierto de poesía y que el teatro, o anfiteatro, parezca venirse abajo.

Recuerdo a Don Nicanor Parra, quién, por cierto, nunca ha dictado misa pero que en/con su obra nos ha mostrado el camino del bien y del amor -cosa que no podemos decir de casi ningún cura, religioso o no, y mucho menos de ningún pope, salvo, quizá, alguno que se haya autoasignado el cargo.. uhm no, no se apuren: ya les digo yo que tampoco-, y, ahora que lo pienso, ese camino está escrito con ceras y tizas porque es una tradición que viene del juego y de lo cotidiano, y lo jodido es que es lavable o eso nos dice la post-modernidad nuestra de cada día con su seriedad propia de la erudición de kiosco, esa que se permite todo porque es facsimilar y, sabemos, las solapas, que son El Orden, son dificilísimas de pillar. Se ha perdido, aish, la huella. Pero estabamos en que Don Nicanor Parra llega y hace acto de presencia real, porque deja huella, que es patrimonio y es boutade que resuena desde entonces en mi cabeza, y la gente aplaude y él abre su maletín de profesor que sólo reconozco de películas porque mis profesores siempre han sido unos seres grises y cobardes y saca unas hojas blancas que parecen impresas pero como estoy cerca veo manuscritas por una letra que se me antoja generacional, como diría Pérez Andújar, porque es similar a la de mi abuela y su kilo de pan, su mermelada y sus tomates para cuando tengo que volver de la escuela. Pero esta no es la lista de las compras y lo sé porque sin tener que guardar la caligrafía con máxima cura reconozco esas palabras que ahora salen de la boca de Don Nica y las conozco de memoria, porque cuando leo a Bertoni, muchos años después, con su poema que se llama Harakiri y que dice mucho, ‘Leo y leo este libro./No sé si lo estoy leyendo/o me lo estoy enterrando’, lo primero que se me viene a la mente es un libro de Parra que yace destrozado, ajado de lecturas y relecturas fruto de la de fascinación de niño que queria, ya mismo o allí mismo, ser viejo. Recuerdo escuchar los poemas que no conocía con un embobamiento que pocas veces he experimentado, y recuerdo, también, un texto de Bolaño que he buscado especialmente para la ocasión.

El que sea valiente que siga a Parra. Sólo los jóvenes son valientes, sólo los jóvenes tienen el espíritu puro entre los puros. Pero Parra no escribe una poesía juvenil. Parra no escribe sobre la pureza. Sobre el dolor y la soledad sí que escribe; sobre los desafíos inútiles y necesarios; sobre las palabras condenadas a disgregarse así como también la tribu está condenada a disgregarse. Parra escribe como si al día siguiente fuera a ser electrocutado.

Don Nicanor Parra nos enseño, sobretodo, que Joder La Paciencia™ era lo suyo y que a ello se debía orientar una obra cualquiera, que estar pendiente de los designios decimonónicos de la (c)academia no era menester. Con Don Nica aprendimos, también, que había que volver atrás y recordar a Jarry y a Cervantes, o viceversa, y que teníamos que aprender a leer a Shakespeare, a pesar de que no haya inventado nada, el pobre, y entender que lo que vendría siendo, más o menos, el Cánon de nuestra literatura era errado por filisteo/fariseo o por cara-pálida, aunque le joda a Jodorowsky, y que esto último, no lo de Jodorowsky, era culpa de Borges que veia en el Martín Fierro de Hernández lo que buscaba, no lo que había, que en palabras de Rulfo no sería otra cosa que asumir nuestra precariedad agropecuaria. Precariedad agropecuaria que, dicho sea de paso, a Borges le resultaba lejana.

Cabe recordar, a estas alturas, que Poemas & Antipoemas tiene más de cincuenta años y que el tumulto posmierdalista sigue divagando sobre las mismas cosas. Yo no estuve allí, porque no tengo la edad, claro, pero entendí en esa tarde de domingo y de casi verano, donde las señoras aplaudían las andanzas de El Cristo del Elqui de la boca del propio Parra, que el intelectualismo Helénico, ese que emborracha perdices, que diría también Parra y esta vez refiriéndose a Nietzche, era caduco a su modo y que lo que nos tocaba era movernos entre lo consensual y lo marginal sin camisetismos que conviertan el ánalisis o el mero disfrute en un iluminismo bastardo que se preocupa más de sostener egos ridículos, el ego de un mero consumidor no puede ser otra cosa que ridículo, que esto ya lo ha dicho Debord, pero no olvidemos que estamos a poco de que se cumplan cien años de que Eliot, el cándido Eliot que diría Bolaño, dijera que por ahí por los años veinte se produjo una disociación de la sensibilidad de la que no hemos vuelto a recuperarnos. Y esto último no debería llevar a mesarnos los cabellos, guardemos energias para cuando se cumpla la profecía de Cravan, que ya estamos en haras de ello, guardemos energias para cuando pase eso de que “Todo parece ser un juego de taberneros, estibadores y artistas haciendo de bandidos“. Oh, ahora que lo pienso, deberían/deberiamos desesperar, pues parece que esto ya está pasando. Y Parra tiene más razón que un santo.

Corolario: No importa quien lo dijo: La hora de sentar cabeza no llegará jamás.

Be a Sadist (V)

1. En Men In Black, la película, la Verdad se difunde/vende en un envoltorio claro, preciso, deslumbrante y clarificador: El SuperMarket Tabloid. Me explico: La organización secreta que preserva la paz entre las galaxias lejanas, riete tú de guerras estelares y perros superdesarrollados, se comunica a través de los SuperMarket Tabloids para ir construyendo sus propios mitos o, lo que es igual, afirmarse como institución mediante un un proceso de lo más alentador: conseguir el Supertitular a partir de la exageración, la fábula y, vaya, la mentira o la media verdad.

2. El Supermarket Tabloid codifica en plan uber-sensacionalista y mega-psicotrónico sus propios secretos qué, además de dejar con el alma en vilo al peatón -servidora es un vivo ejemplo-, son en la ficción que nos convoca el medio que provoca/genera LA información oficial. Sí, lo que leen, en MIB la Verdad Real -ese ente abstracto que contribuye a mantener el orden, la paz y la unidad, o sea, la que configura la Realidad Real: el pan de cada día y toda esa vaina- se corresponda, de forma directa, al el modo en el cual se lee una mentira, una exageración o una fábula. Lo profundamente escalofriante es que el Tabloide, por definición, es de pocas monsergas y da muy poco lugar a metáforas. Un hecho real: Fui Violada por monstruo marino, escrito en primera página ocupando la mitad de la portada con fotos que remiten al bueno de Nessie. Y no, no es broma.

3. Hace poco me comentaban que en la cadena Big Al’s de San Francisco -sí, el pornoshop que figura en Dirty Harry- se venden muy bien los videos pornos de actrices y figuras de la serie B, de extras que han salido en alguna serie o que, por esas causalidades de la vida, han terminado en fiestecitas con gente de la categoria de Paris Hilton o Britney Spears y han logrado una foto al lado de semejantes luminarias de la sociedad borderline. Hablamos de videos pornos muy mal ejecutados, de grabaciones caseras que, en el papel, se han filtrado misteriosamente… Pamplinas! Que va la Girly Girl Californiana (rollers, siliconas de medio kilo y bikini diminuto) con infulas actorales a buscar un papel, incluso secundario, en el imperio mediático al precio que sea y para ello, empiezan por lo que se supone vendría luego: el escándalo. Se ofrecen para ir donde Oprah a llorar por su intimidad violada, y se quitan el bikini a la primera portada que les ofrecen ¿Recuerdan a Pamela Anderson y su video con Tommy Lee? Pues eso. Y esto nos lleva a una conclusión irrevatible: Sólo existes, en ciertos ámbitos, si eres carne de Tabloide. The Paris Hilton’s Way Of Life.

4. Desde un punto de vista mercadotécnico, el tabloide es 100% rentable, tanto para quienes lo producen como para quienes forman parte de él. Hablamos casi de un ecosistema que se autofagocita y que permite que nuestro Stablishment esté siempre con los mismos líos. Qué si el/la amante de tal, que sí el alcohol/las drogas y cual y así ad eternum. Genéricamente, en cuanto a temas y su tratamiento, el Tabloide no ha cambiado/evolucionado un ápice en los últimos 50 años… Vaya, casi como el cine aunque, eso sí, al menos el SuperMarket Tabloid cuenta con sus excepciones: El tristemente difunto Weekly world News fué auténtico periodismo de anticipación porque exploraba a partir de la psicotronia una realidad paralela haciendo de sus páginas un auténtico disfrute para el (auténtico) lector desprejuiciado. Una realidad donde TODO es posible. O, como díria el Maestro Mike Ibáñez: Predice un mundo a priori extravagante e imposible para los criterios racionalistas de la especie.

5. Que sirva esto a modo de introducción y que Dios bendiga al esperpéntico Generoso Pope Jr. y a su obsesión por el dinero. In Tabloid Veritas.