Necrofílicas (I)
December 29, 2007Me acabo de enterar que Karlheinz Stockhausen ha muerto. El 5 o el 7 de diciembre. Google miente, sabemos. Me acabo de enterar que una de las mentes más pre-claras de la historia de la música la ha palmado y tengo la piel de gallina. Igual y es, sobretodo, porque hace unos meses le di la mano e intente decirle, entre titubeos, qué muchas gracias por todo y tal. Me sonrió como sonríen los mendigos cuando les das más de un euro, y luego intercambiamos palabros por algo así como 10 minutos. En su momento no lo pensé así, jamás me hubiese permitido pensar uno de mis mitos como mendigo, pero no recuerdo cuan lejos del mundo estaba yo hace veinte días que no me he enterado de nada.
Hace un tiempo atrás, una de las criaturas más bellas de la creación me decía que a ella le habían quedado los libros. Hablabamos de la muerte de Vonnegut, quien había muerto justo ese día, y de cómo podía ser posible que soltaras unas cuantas lágrimas por alguien que no conociste jamás. Yo le dije, al tiempo que algo dejaba de ser como era hasta ese momento, que a mi me quedaba el haberlo leído y releído. Ella no entendió, por supuesto, porque la vida es así de cruel siempre no por otra cosa, y contraatacó con una idea de la psicologia que de tan tierna provoca compasión. Tiempo después, meses después, nos encontramos en una libreria a la que tiendo evitar porque ordenan los libros por editorial. Ella llevaba varios libros de Vonnegut bajo el brazo e inclusive habia tomado uno de Pynchon, si mal no recuerdo, porque, claro, estaban en oferta. Cuando murió Vonnegut las librerias llenaron las estanterias de sus libros, así como los blogs se llenaron de lugares comunes respecto a su persona, pero nadie los compró los libros como espero que nadie que no haya leído a Vonnegut haya leído esos blogs. A los meses, antes del período natalicio, es decir: en Octubre, en las librerias saldaron los libros de Vonnegut que compraron de más y en los blogs todo volvió a la normalidad y, muy a nuestro pesar, no se escuchó/leyó ninguna palabra más sobre Vonnegut.
Ayer por la noche veía un video de Bukowski, ese donde lee en San Francisco gracias a Ferlinghetti que lo llama y le dice que es el mejor y el más grande escritor de su generación, y pensaba en como el viejo perdía fuerza o algo a medida que tomaba conciencia de que el séquito del City Lights le iba a reir las gracias. Todas. Como esos niños que eructan en los cumpleaños de otros niños o para hacer reir a los otros niños o, lisa y llanamente, por joderle la vida a sus padres. Por hacerlos pasar un mal rato, por verlos sonrojarse.
Mi madre odiaba que yo escuchara a Stockhausen en el tocadiscos de casa y no sé hasta que punto esto explica qué cosas.
