Una expresión estática que le desdibuja el semblante.
January 28, 2007Este miércoles se celebra, en el mundo mundial, el DIA INTERNACIONAL DEL TRAJE DE GORILA. Ahí, a su derecha, pueden ver el bannercito alegórico que demuestra mi más profunda problemática con photoshop y todas esas cosas. No soy un clasicón de esos que siguen entintando a mano pero es que esto de los programitas se me da realmente mal. Lo lamento por sus ojitos ávidos de cosas bellas, pero para eso tienen otros blogs.
En fin, me digo, hagamos un teaser que después se me aparecen el miércoles por aquí y no entienden de que viene la cosa o, en el mejor de los casos, para donde va. El miércoles será uno de esos días en que mi ego se espera las pedradas de rigor, les juro. Porque corresponderán.
Y es que a mi el día del traje de gorila me llena de ilusión y de amor como a otros la navidad o su cumpleaños. Y la respuesta es simple, vaya que sí: es MAD y es Don Martin y todo lo que desde ahí se construye o se deconstruye… y válgame dios si no es poco. Pero al rato entro en conflictos morales y me veo comiendo las mismas pollas de siempre y pim pam pum. Supongo que para muchos de los que el año pasado festejaron en modo blogger On lo que voy a decir puede sonar un poco molesto, pero bueno, que la cosas son así cuando se hacen cosas a forma de grupo y a mi me pasa que siempre termino cayendo en tonteridades.
Les hago un poco de historia:
Uno. Octubre de 2005, Santiago de Chile. Mi gran amigo Roberto Barreiro, también o tan bien conocido como señor Sanata, me decía, borracho yo, de mandarles mailes a Tones y a abs para organizar una celebración del día del traje de gorila. El hombre es un pajero de aquellos que casi que no quedan, un amor. No tiene mucha clase ni mucho estilo, no. Nunca lo confundirán con un agente secreto pero por sus gritos y saltitos de felicidad lo reconocerán donde esté. Algún día lo grabaré con un telefonino mientras se le atragantan las palabras hablando de Killing. Un espectáculo de proporciones infantiles pero, eso sí, demasiado bien documentado. Aunque entre las onomatopeyas y la velocidad se pierda algo de legibilidad. Esto nació, la idea de la celebración, de una conversación bloguerística que desencadenó en, según recuerdo, una perfilación de lo pajero y su correcta festejación. Teniamos tiempo y estabamos contentillos por la sed saciada. Los primeros calores, vamos.
Dos. Noviembre de 2005, países de habla hispana en general. Se crea Bizácoras. Un index de bloguitos que partió muy bien, que TODOS agradecimos mucho, pero que después se perfiló, creo, mal. No se que coño hacen ahí blogs como Dadanoias y Spaulding, pero ya, a estas alturas, es seguir mirando el vaso medio vacío. Lo que no implica que no vea a Dadanoias como ejemplo de la puta mierda en la que se ha convertido este formato. Ya, qué por esa manerita de enseñar las tetas va a valer la pena…
Tres. Enero de 2006. Primera festejación del día internacional del traje de Gorila. Ordenada por Bizácoras como lanzamiento oficial de la página-index. Frustrante, además. Salvo los de siempre, el resto, como siempre, confundió las cosas. Y no es que yo sea el máximo chambelán del criterio inapelable pero es que, en los hechos, si no es por Tones, como lo hablamos en su momento, nadie se entera de quién coño es DON MARTIN. Lo que no es ya insultante, sino, deliberadamente, de una falta de criterio que ni yo. O que yo también, ya, pero hace un año no tenía tiempo para escribir y como no lo hice deberia de callarme la boca. Creo. Pero, ante esto, siempre tenemos a abs y a la meditación de lo pop y así, así, a pasitos de niño, se va recuperando lo otro. Lo importante. Qué los peligros del traje de gorila decía el muy cabrón. Odienlo. No, no, no. No lo odien, bésenlo en la frente y díganle cosas bonitas. También a Tones y a Sanata y a Noel y a Higronauta y a la tristemente desaparecida Aura. Seguramente se me quedan unos cuantos pero yo estoy aquí resacoso, sediento, y con un dolor de cabeza asesino. Ah, y estaban unos textos maravillosos de un niño antes llamado max. No es excusa, creo, pero la memoria de aquí a un año atrás no funciona, no como debería. Algunos están ahí, a la derecha, donde dice “No Ocultarás Referencias”.
Cuatro. Y pasó un año. La lista de correo de bizácoras es practicamente un desierto. Yo tengo mucho tiempo para escribir pero escribo poco porque no hay mucho que decir. Casi nada. Me lamento porque Cataclismo y Bonhomia no sigue. Y es que aquí al mostrenco se le tiene en un altar, se le lee, en la medida de lo posible, con atención y mucha ilusión. Si alguno de ustedes guardó en su disco duro los textos de Costa en ese blog le ruego me los envie, yo le corresponderé con un muchas gracias y alguna que otra cosa. Incluso algo ignoto, si la suerte me acompaña.
Cinco. Y me planteo la idea de tomar este post y mandarlo a la mierda. Ctrl + A y luego Supr. A la puta mierda con el metapajerismo. Pero no, señora, oiga, NO. Copipasteo:
En el parque está sentada una muchacha, leyendo. Es una mañana radiante de otoño, o si lo prefieren ustedes de primavera, lo mismo da. El sol calienta sin acalorar y reina un silencio apenas roto por el trino de los pájaros. Es lunes, y por el parque apenas pasean unos pocos ancianos, de vez en cuando una mujer de la mano de un niño. El pelo largo de la muchacha le cae por los dos lados de la cara, ocultando su perfil. No hay modo de saber si es más o menos bonita, pero eso no importa ahora. Lo deseable, de entrada, no es la muchacha por sí misma, sino
la postura que adopta, la situación tan dichosa que protagoniza: eso de estar allí sentada, al sol, absorta en su lectura, columpiándose en el tiempo. Un tiempo suspendido entre la hora fugitiva y tangible de esta mañana radiante y la hora recuperada en que transcurre la acción del libro que está leyendo. Pues se trata de un libro, obviamente, y a la vista de su aspecto cabe asegurar que es una novela. El observador, intrigado, se acerca ahora al banco en que la muchacha
está sentada y espía con disimulo el título. Desde donde está no alcanza a leerlo, pero sí distingue, bien grande, el nombre del autor. O de la autora, en este caso. Pongamos que se trata de Rosa Montero, o de Isabel Allende, como ustedes prefieran. De pronto, el encanto se ha
quebrado. Decepcionado, al observador ya no le parece la situación tan dichosa. En este mismo momento la muchacha levanta su vista del libro y encara su rostro al sol. Es hermosísima. Pero la situación que protagoniza ya no es tan dichosa. ¿Por qué?
Este extracto es de Ignacio Echevarria. Lo escribió como parte de su actividad como columnista en la Revista de Libros editada, por esos tiempos, diciembre de 2005, los días viernes como suplemento de el diario El Mercurio. Hoy dicha revista, por esas cosas de la vida, se edita, a la manera de una extraña muestra de justicia para con la mayoria de sus contenidos, como un apéndice menor de otro suplemento de escaso pelaje del mismo diario: Artes y Letras. A día de hoy, el texto de Echevarría, lo pueden encontrar a modo de epílogo en una preciosidad de libro editado por la Universidad Diego Portales. El libro en cuestión se llama Desvíos y vendría a ser un complemento a Trayectos, donde el crítico se explaya o se explayó sobre literatura española. En este nuevo y necesario volumen lo hace o lo hizo sobre literatura latino-americana. Y aquí abandono, hasta cierto punto, los datos biliográficos y cronográficos.
La crónica en cuestión se llama Muchacha leyendo y en su completitud, jeje, responde, de forma más o menos apodíctica, serias dudas, resquemores y sudores fríos que me/nos recorren cuando veo los charts de los libros más leídos. Sobretodo los charts hispanoparlantes. Supongo, como me decian por ahí, que es de una pedantería insoportable el pataleo ante estos items y que, de alguna manera, no va o no llega mucho más allá del pataleo en cuestión. Incluso, en muchos casos, la verbalización incorrecta, aunque honesta, del pataleo, termina matando al pataleo. El propio pataleo, su verborrea rabiosa, extermina el alcance del hecho en cuestión provocando o convocando anticuerpos en el lector. Si es que lo hay, claro, pero ese es otro tema. Copipasteo otra vez:
Declaración de principios:
En principio yo no tengo nada contra la claridad y la amenidad. Luego, ya veremos.
Esta vez el copipasteado es Roberto Bolaño personaje que, cosa que puedo decir con cierta seguridad, se seguirá apareciendo, aunque de forma fantasmagórica, como le corresponde a su condición, en este/a blog sin criterio. La cita forma parte de un discurso pronunciado cuando al argentino Alan Pauls le dieron un merecidísimo premio Herralde por esa excelente novela que se llama El Pasado. El discurso completo lo pueden encontrar bajo el nombre de Los Mitos del Chtulhu en un libro que lleva por nombre El gaucho insufrible.
La claridad y la amenidad propia de los best sellers son las razones a las que Bolaño hecha mano para explicarse, explicarnos, el por qué de la condición de best sellers. Y a la vez, de la condición propia de la literatura en todas sus formas, colores y olores. Porque, creo no equivocarme, desde una mirada demasiado amplia y en función de los lectores en su generalidad, la literatura es todo aquello que se escribe. Aunque, sabemos, cualquier acción concreta convoca/permite un juicio, venga desde donde venga y vaya para donde vaya. Y el escribir, como el leer, son una acciones concretas. Siempre desde una mirada muy amplia, donde cualquier cosa es admitida como literatura, se nos permite la posterior exclusión. Y Benjamin, siempre, cierra el asunto: Quien no pueda tomar partido debe callar.
Esta última frase puede sonar acomodaticia, fácil, de una cadencia que no va más allá de una justificación un tanto ampulosa – en cuanto respecta a los prejuicios contra el citado -pero, como decía Tones, todo esto es como pertenecer a un club de filatelia y darte cuenta de que has estado toda la vida mirando los sellos por la parte de la goma. Así que mejor me callo y copipasteo una respuesta a la pregunta que planteaba Echevarría. Una respuesta que, con algo de suerte o ganas, es la de un tercer observador. El resto, como siempre, es suyo de ustedes…
Ay, ay, ay, ay, los inconscientes, qué lejos se remonta el rastreo, la asechanza, el acoso.

Yo es que me lo pasé muy bien, que a la postre es lo que me interesa: el egoista disfrute personal. Ando preocupado porque el año pasado me excedí tanto en la celebración que tengo la sensación de haberlo dicho todo al respecto. También es cierto que me he pasado un año viendo gorilas y pensado “Esto para el día del Traje de Gorila” pero he cometido el error de no apuntarlo. Y ahora no me acuerdo. Suerte que el otro día vi una foto que me vendrá medianamente bien para salvar la jornada. Invitando a la reflexión, por supuesto. Ah! todo esto me recuerda que debo encontrar tiempo para leer a Bolaño d-e-u-n-a-p-u-t-a-v-e-z.
Comment by absence — January 28, 2007 @ 10:40 pm
Qué velocidad, qué velocidad! Uno pasa del energético Tones al jamesiano Bolaño antes de pestañear y ahora que lo pienso Bolaño es, benditas sus palabras, un fantasma condenado a reaperecer. O no, quizá nunca se haya ido.
Desde luego encontrar el arca perdida de la blogoesfera tiene que ser premiable: entre el breve Costa-blog y el primer Rubén Lardín (pre-Imbécil Y Desnudo) de los intervalos misteriosos podríamos tener nuestro pequeño santo grial.
Comment by Alvy Singer — January 28, 2007 @ 10:42 pm
La cuestión Dadanoias es curiosa: una niña que cada día tiene una canción favorita de toda la vida, un descubrimiento trasnochado o una reflexión ñoñis con faltas de ortografía sangrantes. Pero ahí está el placer culpable de los que la siguen visitando (los que le alaban las tonterias en espera de unas migajas de atención masturbatoria son otro asunto, carne de matadero).
Yo dio NO a los payasos y sí a ser consecuentes. Basta de regalar visitas sólo para quemar la sangre.
Comment by Aureal — January 29, 2007 @ 9:03 pm
¡Oh! Pero qué valientes e irreverentes sois criticándome, tones & friends .
Comment by kahlo — January 30, 2007 @ 1:18 pm
Señorita Kahlo, iba a defenderla ante esta horda de insolentes, diciendo que de un tiempo a esta parte percibo cierta leve mejoría en su estercolero, pero cómase una mierda, oiga, que yo no he abierto la boca. Al final van a tener razón quienes se meten con usted, pero le ruego que no sea tan presuntuosa: hay gente que no tiene nada que ver comigo y que no la traga. Yo no soy un virus del mal que propaga la semilla anti-kahlo: tiene usted un blog mediocre pero de éxito, así que tendrá que tragar con mis críticas, las de los tones’ friends y las de mucha otra gente. No vea la alargada sombra de Tones sobre todos los que se meten con usted, porque a) mi ego se dispara; b) queda usted en evidencia.
Comment by Tones — January 30, 2007 @ 2:51 pm
TETAAAAAAAAAAS
Comment by max — January 30, 2007 @ 7:08 pm
Glups, no quisiera interferir a una pelea blogosférica, pero… ¡¡es que no se me ocurre nada para el Día del Gorila!!
¡HT, présteme alguna idea, que a usted le sobran!
Comment by Noel — January 30, 2007 @ 7:41 pm
Es cierto. Tones no es un virus del mal, no.
Y max me ha iluminado, su comment refleja la animosidad bizacoril. Así que todo está en orden. Creo.
Aureal, oiga, que yo no la visito. De verdad, NO LA VISITO. Pero salió el tema bizácoras y se me salió.
Kahlo, usted no debería preocuparse. De verdad. No se preocupe. Es que queda mal y todo esto no tiene porque ser así de triste. Para usted, claro. Tómeselo con calma. Es que lo de la conspiración en su contra, encabezada por Tones, es vergonzoso.
Noel, se me HAN SECADO. jeje.
Comment by Hijo Tonto — January 31, 2007 @ 8:57 am
u_uU
Comment by Auяeal — January 31, 2007 @ 10:11 am