Yo de mi vida quiero contar cuatro cosas (1)

January 12, 2007

Durante las tres cuartas partes del 2006 y la última cuarta parte del 2005 trabajé como administrador - marca - catálogos - limpiabaños en una libreria que se transformó en un lugar de distendimiento y conversación de todos los tipos para el comprador asiduo. No eramos libreros en los primeros excelentes tiempos, eramos lectores. Lectores de esos que han hecho de la costra una forma de vida. Y esto lo digo con orgullo, con el orgullo de haber dicho: oiga, esto de las librerías debería de ser de otra manera y haber logrado la primera meta en tiempo record. Gracias, gente. Fue una gozada durante la cual el criterio se me terminó de perder al tiempo que el ego se me festejaba. No sólo me sometí a una cantidad de lecturas que, madre mia, no tenian teología ni geometría sino que, además, me di el lujo de usar la verborrea sintácticamente violenta a troche y moche. Nadie, nunca en la vida, me va a pagar la cara de la señora que me pidió, de forma pedante, el último puto libro de mierda de Isabel Allende. Pues, mire, señora, primero me dice buenos días y después yo le digo que ese puto libro de mierda no lo trabajamos. Y me acusarán a mi de pedantería y pseudo intelectualismo pero yo les puedo asegurar que si hubiera sido amable Marosa di Giorgio le hubiera parecido fantástica.

Si usted pedía la Melancólica muerte del Chico Ostra se le mostraban los tres maravillosos tomos de Gorey editados por Valdemar. Busco libros sobre género, toma Camille Paglia. Pensamiento Contemporáneo, ahí tiene a Debord y no me mire así que Chomsky parece de hace cien años. Tienes el libro pero no en esta edición con un cuento de más, pues venga, tome asiento y lea.

Puedo señalar que las mejores ventas, proporcionalmente, fueron durante las vacaciones de la jefa. Atender público borracho es un arma de doble filo. A nosotros, dos, nos devolvió el alma al cuerpo… a ella la envidia le carcomió los sesos, pobre.

Esta lista está hecha en base a esos momentos en que me decía: Mierda, estoy LEYENDO y me pagan por hablar de esto que estoy leyendo. Incluso por (a escondidas) hablar mal. O casi.

2 de narrativa + 1 de ensayo + 1 de poesía, lo más disfrutado del 2006

Fantasmas, Chuck Palahniuk.
Leído en primera cuenta en inglés, no leí el final porque misteriosamente desapareció, el volumen de relatos inconvenientemente dibujado de novela que lleva la firma de Palahniuk se volvió un buen compañero de viajes del trabajo a casa y de la casa al trabajo (Sloterdijk merece, exige, un sillón mullido y mucha calma). Un exorcismo a base de violencia para un trabajólico empedernido. No quiero entrar en detalles, claro, acerca de la profunda catarsis que se prodigaba a cada pasar de página. No es lo mejor que ha escrito, me digo al tiempo que recuerdo como me partia de la risa con Tripas. No es lo mejor de Palahniuk ni de lejos. Lo mejor de Palahniuk es que el pobre hombre se sometió a una cirugia para agrandarse los labios y que se inventó, o en su defecto pagó, a gente que vomitaba mientras leía. Lo mejor de Palahniuk, como decía, a los gritos, una sabia Chili Temple son las ganas de cruzarle la cara con la mano abierta y alevosia (atención a esos comentarios, por dios). Aunque, claro, por otras razones. Cabronazo.

Bonsái, Alejandro Zambra.
Una de las particularidades de Bonsái es que no es una novela al uso, ni una nouvelle al uso, ni un poema al uso, ni un cuento al uso. Bonsái, a pesar de su raquítica extensión, 96 paginitas de nada, es una obra literaria con una maravillosa fortuna que plantea (casi) todas las preguntas genéricas y de estilo que se puedan hacer de una forma inteligentísima: recortando. Generando en el lector de a pie comentarios tan extraños como No debería haber dejado a este personaje y blú blú blú. Mientras algunos debaten de si es o no es una novela (?) para escritores, yo digo que, con dos cojones, Zambra se dió el lujo de hacer un primer libro de, digamos, prosa lírica para LECTORES.

The Disappointment Artist, Jonathan Lethem
Amazon, a ratos, es una puta mierda. Así que después de insistir dos veces dejé de lado las enormes ganas de leer este librito de ensayos y artículos. Hace poco más de un mes lo encontré en una libreria en el centro de Modena y, claro, la tarjeta más rápida del oeste hizo presencia. Juro, en serio, que si sus tetas hubieran sido más dignas se lo hubiera dejado, incluso la habría invitado a un café y luego le habria enviado un sms para saber que le había parecido el libro. No sólo es un libro de esos gestálticos, que completan círculos, sino que, además, rebosa de una prosa en forma de gloria absoluta y acribillante. La razón de mi peculiar exceso de interes en este libro era el un ensayo sobre Philip K. Dick. Se llama: You Don’t know Philip K. Dick. Y su primera línea dice: Don’t like I do anyway. Pues eso mismito: Don’t like I do anyway.

Dicho sea de paso, Claudio Bertoni.
Mi relación con la poesía es tan extraña como mi relación con los superhéroes. Pero ahí, en esos recovecos, no quiero entrar. Bertoni con una actitud casi zen, armado de líbido y de la veracidad de la inmediatez cercena cualquier atisbo de mariconeria o innecesaria floritura lírica (se puede, señora: el feng shui es tan zen como mis calzoncillos de spiderman) con poemas tan hermosos como el que les transcribo a continuación

Estoy tratando de distinguir
Las pajas por vicio
De las pajas por amor

Ustedes mismos. Y usted, señora, sepa que el feng shui es tan zen como mis calzoncillos de spiderman.

Cuatro que quedaron atrás por simple olvido pero que no me dejaron dormir.

Bolaño por si mismo, VVAA. Entrevistas a Roberto Bolaño
Este es, quizás, el libro definitivo sobre mi queridísimo Roberto Bolaño. No solo por la inmensa sabiduria que se arropa en sus páginas sino porque, además, cuenta con una labor de edición encomiable. Algo que, en estos tiempos esemesísticos hasta los cojones, no se deja de agradecer. Y aquí, también, una paradoja: ¿no es qué acaso la labor de edición debería ser siempre así? Yo digo SI, sino, la X-treme no sería la única competencia de la Edge. Y ojito, cabroncetes, que esto no es amiguetisismo.

Esferas Vol. 3, Peter Sloterdijk
No sólo es el cierre del círculo, sino que, además, se vuelve absolutamente y primariamente necesario a pesar de ser una tercera parte. La obra monumental, por tamaño, de este alemán simpaticón es tan hermosa que, por ciertas bocazas, ha sido denominada como anarco-capitalista. Lo cual, a pesar de como llena la bocaza, no deja de ser absolutamente hermoso. La tendencia, imperante, de leer una línea de cada tres me da tantas alegrias que no puedo evitar sonreir. Sonreir y seguir leyendo. Y no entro en detalles porque usted, espero, ha venido aquí a pasar un buen rato y no a dormirse. Pero, sí, esta obra tienen todo para que dentro de 20 años sea objeto de estudio.

Danza Macabra, Stephen King.
De este hombre uno siempre, a estas alturas del partido, se espera lo peor. El hecho de que parezca que no revisa las barrabasadas que escriben los monos adiestrados que tiene, seguramente, por amantes no me deja de fascinar lo que por ende me lleva a pensar, decir, gritar, que quiero otra novísima novela más. A poder ser una cada mes. Danza Macabra es interensantísimo, extenuante, un viaje a la oscuridad del lado pop – como se me sale el niño que leía fangoria, han visto?- que no había disfrutado desde la primera lectura de The Monster Show de David J. Skal.

Autobiografía, G. K. Chesterton
Olvidarme de esto texto y no volver atrás es, quizás, una certeza de que me ha hecho pedazitos ciertas concepciones de la labor del escribir. Y también de la memoria, señora. Chesterton, la tercera parte de la santísima trinidad del ensayo anglofono en general y británico en particular – no pierdan su tiempo los otros dos son De Quincey y Swift – da tantas luces, tantas, que uno va y se abre un bloguito de marras para que su recuerdo sea cada vez más encomiable.

Anexo: Las cuatro cosas que no salieron el 2006.

Le Voyage d’hive, Georges Perec
El viaje de invierno, en español, no es una estupenda obra-oda al plagio por anticipación. Y esto lo he leído en tantas partes que me llega a dar miedo. Muy por el contrario, este librito embolsillable es la sonrisa socarrona del que sabe que, digan lo que digan, la copia y posterior ocultación de las fuentes no es menos que un apaño de las lindes de la creación a las lindes del mito furioso de fines del siglo XIX. Y menciona, no sin cierta actitud iconoclasta digna de un Literato, que a cada página que furiosamente adorna, con letras, al Experto recalcitrante se le aparecen, por arte de magia, otras 42 en blanco. Toma.

Mantra, Rodrigo Fresán
La disgresión de un pajero hecha letras. En Mantra el bueno de Fresán - aunque tan simpaticón que llega a dar asco- aloja pruebas fehacientes de que la infancia es esa cosa que, vista sin nostalgia (de la puñetera, aclaro), mezcla la realidad y la ficción de una forma que llega a descolocar tanto que da miedo. No tanto por la forma que toman los recuerdos versionados sino por la posibilidad de que la versión fantasiosa y aderezada sea más parecida a la realidad que el mero recuerdo. Quizás no tanto en cuanto a hechos, pero, de seguro, sí en cuanto a sensaciones. Y a la larga, me dicen, eso es lo que importa. Entonces, usted, señora, dice: es que era joven, no sabia lo que hacia… pero, eso sí, siempre me interesó la contabilidad. De niña jugaba con una calculadora.

Wanted, Mark Millar y Jones.
Ese otro maestro de la estética de la acumulación que se llama Mark Millar – tenemos, entre otros, a Warren Ellis, a Groucho Marx y, a ratos, a San QT- escribió un cómic notable que, por dios, es una versión - aunque abs mencione primero a Matrix- de Fight Club. A lo que iba, si uno es tan sádico como pretende parecer Wanted se vuelve una fábula de esas que uno querría leerle a un hijo por las noches. Cuando aún no sepa leer. Primero Carrol, luego Millar y después, seguro, aprende a leer solo. La estética de la acumulación tiene tanto que ver con rojas capas y sucios momentos críticos de tierra infinita como el impulso iconoclasta con las hostias y/o persecusiones. Quiero decir, la estética de la acumulación está formada por la capacidad para entrecruzar, entretejer, un tramado de múltiples lecturas. Pero de lecturas o guiños concretos, no de libre albedrío vuelto santo y seña para poder obviar de forma gratuita leyes gramaticales o continuidades narrativas. Y en el arte de narrar es donde Wanted, spoiler, le rompe el culo con todo a Fight Club. Cuando el uno se apaña con desórdenes del sueño, el otro saca de la chistera un hombre-mierda que usa traje, sombrero y corbata.

Mindfucking: Come fottere la mente, Stefano Re
No sólo aprovecho este post para hacer notar mi plurilingüismo lector y llenarme la imaginación con toneladas de poses pseudo intelectuales que tanto le gustan a las estudiantes de letras o teatro sino que aprovecho, además, para hacer un llamado a que se traduzca este folletín libresco al español de forma inmediata. Vamos a ver, se trata de una preciosísima descripción en detalle del fenómeno conspiranoico tomando la conspiranoia como si en sí misma tuviera un peso específico para hacer un acercamiento con técnicas propias de la criminología. No explica que es, explica COMO FUNCIONA y en ningún momento la menciona literalmente.

Cuatro recomendaciones en cuatro formas:

Forma 1

Relatos 1 y 2, John Cheever.
Podría estar horas pero solo diré que es justo y necesario. Es Nuestro Deber y Salvación.

Ygdrasil, Jorge Baradit
De estancada prosa pero a punto de ebullir de tanta floritura estilística e innecesaria este libro es…pues.. esto… divertido. Marylin Manson en un trip de peyote. O san pedro, que el autor es chileno. Malamente tildado de Sci-Fi Ygdrasil se desgasta tanto en describir el paisaje que, a ratos, tiene unos vacios de esos que ni yo. Pero vale la pena porque es el otro lado de un espejo que yo no miro ni de reojo. Un nieto pretendidamente rebelde del gastadísimo boom de la literatura latinoaméricana… Cyberpunk con mapuches, mierda, ya entienden.

Narrativa completa Vol. 1, H. P. Lovecraft
Bueno, que la traducción no es una belleza pero, oiga, que tenerlos todos en uno o dos tomos es tan lindo como… esteh… bueno, eso. Para los pajerísimos otra cosa repetida, para los otros, la carne de su mejor y más honesto trabajo. Me refiero a Houellebecq, bribones, quien se pasa de tanto entusiasmo quinceañero.

Kafka en la orilla, Haruki Murakami
Uno de estos autores que, pese al ranking, no defraudan ni un poquitín. Bueno, Tokyo Blues es tan obviable como Alberto Fuguet o Tim Lott. Pero cuando vuelve al lado no oscuro, como me obliga a no dormir el muy cabrón.

Forma 2

Obras Completas & Algo +, Nicanor Parra
Este extensivo y extenuante catálogo de la poesía de Parra entre el 1935 y el, vaya que hacen bien en tener un buen editor, 1972 es tan fundamental como las mamadas. Que son la sal de la vida, oiga. Tomen nota, también, de los Discursos de sobremesa.

Poesías completas de Alberto Caeiro, Fernando Pessoa
Más que una oda al caracter metamórfico de una obra este interesantísimo paseo por las entrañas de alguien que nunca podré soportar se transforma en una forma interpretativa de un psiquismo aletargado y siempre melancólico que evita que uno, al escribir, caiga en obviedades. Por respeto. Porque uno, lo saben de sobra, no tiene una pizca de talento.

Una nota estridente, Enrique Lihn
Yo leo mucha poesía chilena porque la narrativa chilena es, en su mayoria, una puta mierda. Y aquí entra Lihn, a los gritos,a explicarle a este animalito de dios que mencionaré más adelante que cojones es el metalenguaje. Lihn es, quizás, el maestro del humor en la literatura chilena porque, precisamente, carece de tono festivo. Lihn hace de la ironia bien utilizada un arte al tiempo que deleita con una lírica que me pone, literalmente, la carne de gallina.

El habitante de otoño, Alexander Pushkin
Una de esas cosas impepinables es la virtud de los rusos para con la literatura. Qué hace frío y son muy pocos para tanto espacio. Supongo que eso explica el título de un libro que, de tan bello, me ha dejado sin palabras.

Forma 3

Balas perdidas 1-4, David Lapham
Esto es género Negro, por dios santo. Y ahí lo teniamos, en esa sección. Género Negro, en grande y ahí Balas perdidas al lado de Chandler. Sin City no figuraba en esa sección, por supuesto, Sin city estaba en la sección Remixes. Con dos cojones y toda la alegria de tenerlo todo en cuatro tomos y no en revistitas.

Los Domingos, Mauro Entrialgo
Posiblemente una de las obras que más adoré este año que se me fué de las manos sin que me diera buena cuenta. Lo leí dos veces, la segunda, como toma de aire mientras me atragantaba con la memoria, la historia, el olvido de Ricoeur.

Bardín el superrealista, Max
No solo le da con una regla en la yema de los dedos a esos del subrealismo y su putísima madre sino que, además, encanta. Me encanta. Lo compro todo. Estuvo dos meses en mi baño, para que se hagan una idea. Deme dos del último de Max, por favor. Me decia a mi mismo.

Tricked, Alex Robinson
Es que es como 24 pero con más onda, así de necio pero más afín. Como si un amigo del que hablaré proximamente fuera un 24. Porque no son personajes de 24, son 24.

Forma 4

Entrevistas a Enrique Lihn, VVAA
Aquí un libro que se sostiene gracias a que resulta más cómodo que los recortes y las fotocopias. Fuenzalida, editor, hace una mierda de libro con un material impresionante. El libro se sostiene, claro, pero por uno que quiere leerlo si o si.

Sexual Personae, Camille Paglia.
Vayan y comprenlo. Ahora, aunque falten quince minutos para las cuatro de la mañana. Arte y decadencia desde Nefertiti hasta nuestros días y ese pasaje por Dickinson, ese tour de force, que me ha sacado lágrimas de pura envida negra y horrorosa.

Gamers, VVAA
La edición italiana, salida hace poco, trae unos ensayos extras que no le hacen justicia a esta belleza de librito en inglés. Afinquémonos al inglés, por favor. Que las diferentes aproximaciones al ambito videojueguil, en este libro, son una gozada y la traducción muy mala. Yo lo descubrí y lo leí por primera vez en 2006, aviso.

H. P. Lovecraft: Contra el mundo, contra la vida, Michel Houellebecq
Cuando se habla de Houellebecq se tiende a tirar por el lado del palabro: visceralidad. Y aquí tienen taza y media: un saco de visceralidad. Datos erróneos, semiólogia de escuela secundaria pero, sobretodo, un amor tan inmenso que invalida tanto el impostado cariz ensayístico que le da vuelos insospechados. Este es el verdadero libro autobiográfico de Houllebecq por excelencia y al mismo tiempo lo mejor que escribió cuando no hablaba de él. Y Houllebecq no habla si no es de él.

Las 4 cosas en las que no deberian perder tiempo.

Caja Negra
, Alvaro Bisama
Una puta mierda con todas las letras, este animalito de dios que no sabe leer viene y se mete a escritor con este menjunje presuntuoso y mal parido disfrazando la falta de talento de pajerismo mal entendido. Qué no, almendrita, que no, que el pajerismo no es saberse el nombre de pila del guasón en la mítica serie de Adam West y usarlo de personaje secundario. Sí, hombre, que a mi también me gusta Warren Ellis, pero Ellis tiene talento, no como usted. Vaya, rápido, ronda de ejercicios así se deja de escribir tonteridades. A la fine un chiste malo, de esos que riman. No es lo mismo un metro de encaje negro que un negro te encaje un metro. Pero, momento, todo lo que rima es verdadero. Pues eso, que usted se compra el libro y viene un negro y le encaja un metro.

Verano Robado, María José Vieragallo
Todos sabemos porque la editaron, todos sabemos de sobra que ser amiga de ese templo a la ignorancia que es Fuguet significa que te van editar. Ponga una letra de My bloody Valentine, intente que el paisaje parezca burgues, hable en primera o segunda persona. Lea pesimamente a Salinger, se puede, y que su prosa parezca una mala traducción del New Musical Express. Una puta mierda de libro, otra.

Historia del Rey Transparente, Rosa Montero.
Recién pasado el día de las madres, todo el mundo quería cambiar el libro porque le faltaba el final, las hojas estaban en blanco. La puta madre que la parió a esta señora jipi y sus recursos baratos. A mi Rosa Montero me causa sarpullido a pesar de no haberla leído, pero la editorial nos obligaba a recibir los best sellers que pasaban a dormir en bodega… hasta navidad o el día de la madre. La cosa es que mi clienta señora mayor predilecta – cada vez que la veia me ponia burro mientras me preguntaba como debe haber estado hace 40 años, una vez me trajo una foto . Y si, yo tenía razón pero ella es mayor que mi abuela y a esos límites (aún) no llego – me dijo que lo leyera… y nada. No lo terminé, llegué a la página 42, pero adivine el final. Es un mamotreto oiga y yo, que carezco de imaginación, adivine el final en base a lo leído hasta la página 42. Y lo de las páginas en blanco, oiga, qué… qué.. Si eso no es un sinsentido, pues… Si saben de una máquina del tiempo me avisan. Y de paso evitamos que la montero escriba esa mierda.

Muchos huevos, manual de supervivencia para el soltero.
Con ese título podría haber sido una maravilla, como la Guía para la vida de Bart Simpson. O Como convertirse en un hijo de puta de Entrialgo. Pero no, van y hacen un libro para un target objetivo, soltero, que todavía vive con los padres. Alentarlos a irse a vivir solos, dicen los muy hijos de puta. No mencionan lo de la cerveza del domingo por la mañana, tampoco de la ropa interior femenina tirada por todas partes, los muy cabrones van y hacen un manual de como planchar las camisas. Best Seller. Todos los que recien comenzaban la treintena lo compraban, LO DISFRUTABAN. Se reian de los chistes malos, hacian las recetas para impresionar a sus chicas que, obviamente, no tienen. Además de estar mal escrito, lo que a estas alturas del partido no parece ser taaaaaaaaan grave como realmente es, desaprovecha un formato. Lo que más me inquieta: ¿Cómo se hace para copiar mal un chiste de Maxim? En serio, díganme como. Es que es tan tan… esteh… imposible. Si haces mal la transcripción de un chiste de Maxim es que, por dios, pegarte un tiro debes. Si a los treinta tienes que recurrir a esas artimañas es que a los 40 o putas o ná. Yo que ustedes me quedo con mis padres.

13 Comments »

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  1. puta que era la raja la takk weon

    lo del chico ostra me tocaba hacerlo casi siempre, y una vez me jotée a una pseudo-gótica bastante follable gracias a ello.

    aviv kkat!

    Comment by max — January 12, 2007 @ 9:47 pm

  2. Olé. Olé. Olé. Pero como lee usted a Rosa Montero? Hombre de Dios, valiente aventurero…. Y a ver que tal el último Murakami pero antes viene la windup chronicle. A Norwegian Wood (olvidemos eso de tokio blues, eso inventado) se la quiere (en mi caso) por ser piloto pero donde esté al sur de la frontera, al oeste del sol la mejor historia de amor y vigilia (o sueño) de todos los tiempos nada cabe añadir.

    Aquí se editaron la velocidad de las cosas extended edition que es una gozada , una tormenta en un éxtasis. Y también me quedo con lo de Cheever. Hay que leerlo. Hay que callarse.

    Comment by Alvy Singer — January 13, 2007 @ 1:41 am

  3. ¿Entonces el Murakami mola?, ¿en serio? Es que se lo he leído recomendar a cada pinfloid que no sé…

    Comment by ID — January 15, 2007 @ 8:48 pm

  4. Recuerda aquel capítulo en que entró a la libreria un queridísimo amigo suyo y usted quería comenzar a gritar ¡están robando!

    Mire, creo que leeré a Murakami. Al parecer estaba esperando su permiso jaja.

    Sobre su texto, que quiere que le diga, con suerte leí un 10% de lo usted leyó. Y dejeme decirle que lo odio un poco por aquel librito de Lethem del que se hizo.

    Mis frases favoritas esta vez son:
    1 “una puta mierda con todos sus letras”
    2 “una puta mierda de libro”
    3 “si saben de una máquina del tiempo me avisan. Y así evitamos que la Montero escriba esa mierda”
    4 “yo que ustedes me quedo con mis padres”

    Saludos

    Comment by gieb — January 16, 2007 @ 8:39 pm

  5. Le menitiria si le digiese que he leido un 20% de lo que usted expone aca ( asi que se le agradecen laa recomendaciones)
    Sin embargo, al leer su apreciación sobre Fuget permitame solicitar su permiso para nominarlo a un Oscar !

    “todos sabemos de sobra que ser amiga de ese templo a la ignorancia que es Fuguet significa que te van editar”

    Comment by Haroldo — January 17, 2007 @ 5:01 pm

  6. Estimadísimo ID, debo decirle que Murakami para mi es Kafka en la orilla, los cuentos y El pájaro que le da cuerda al mundo. Es gris, sí. Es de chicas poco agraciadas, sí. Pero, hasta cierto punto, vale la pena. Y ese hasta cierto punto porque desconozco lo que pobla su mesa de noche.

    Haroldo, déjelo estar. Aquí, tanta comida de polla, me pone incomodo.

    Comment by Hijo Tonto — January 17, 2007 @ 7:33 pm

  7. Apreciado HT, el libro de la Paglia es la parida de una bocazas con gustos decadentes. Una parida escrita con garra, ingenio y con momentos acertadísimos, pero una parida. Y ella, una bocazas.

    Y todo esto lo digo sin haber acabado el libro aún. Con dos cojones.

    Comment by C. Rancio — January 25, 2007 @ 1:34 pm

  8. jejejejejejejeje

    Yo no puedo decir que este en desacuerdo con usted, Rancio, no. De hecho, eso de que es bocazas es cierto. Pero eso, creo, ya quedó claro hace un tiempo largo y lo de parida no se hasta que punto, pero es que yo me lo he pasado muy muy bien leyéndolo. Y ahora que usted lo dice me entran dudas acerca de la necesidad de un mamotreto de esa extensión para un puñado de momentos REALMENTE brillantes.

    Comment by Hijo Tonto — January 25, 2007 @ 2:15 pm

  9. Me explico:
    1) uno no comienza un libro diciendo que va a exponer la clave de la civilización occidental. Esta desmesura es algo que en Europa no se admite lo menos desde Spengler. Sólo se le ocurre a una norteamericana.
    2) Y yo también me puedo sacar una clave de la manga si, sencillamente, prescindo de todo lo que contradice mi tesis. Así, la Paglia se olvida de toda la Edad Media, da versiones mutiladas de la antigüedad griega y del renacimiento, etc…

    Lo que no obsta para que la comparación Byron/Elvis me mole.

    Comment by C. Rancio — January 26, 2007 @ 1:10 pm

  10. Si, si, rancio, SI.

    Pero a mi esa necesad me encanta. Vamos, que la Paglia, por ejemplo, creo que en Vamps & Tramps o en este mismo, hace alusión de su autoridad para hablar de sexo debido a su ascendencia italiana. Su madre que la parió. Y nunca ha venido más al caso.

    Comment by Hijo Tonto — January 26, 2007 @ 2:33 pm

  11. Disculpe que dé tanto la vara, HT, pero me gustaría saber más obre esa antología de Pushkin. Vale la pena? es que tengo entendido que la traducción de Pushkin es todo un desafío. La que he leido del Jinete de bronce en Hiperión está muy bien, pero te quedas con unas ganas horrorosas de ponerte a aprender ruso.

    Y el de Perec?

    Comment by C. Rancio — January 29, 2007 @ 10:20 am

  12. Yo me atrevería a decir que el trabajo del colombiano Rubén Darío Flórez es, básicamente, insuperable. El hombre, más allá de su curriculum, creo, sabe lo que hace y como lo hace. Pero con esto de las traducciones siempre es muy complejo, sobre todo cuando son idiomas como el ruso. Yo, particularmente, lo leí mientras intercalaba escritos sobre Pushkin, de ahí, creo, mi conformidad. Mucho de lo que se mencionaba, en particular en un ensayo en inglés del que no recuerdo el nombre ni el autor -que era ruso, por cierto- , estaba, ejem, VIVO, en la traducción. Yo le diria que ni lo pensara, que lo robara YA.

    Y lo mismo diria de Perec, pero esta vez prefiero perfilarlo un poco. A mi Perec me gusta mucho aunque sea un ocioso, lo de la novela sin la e es de una ociosidad apabullante, si se me permite, porque el resultado, más allá de la anécdota, no tiene mérito literario alguno. Después Las Cosas, El gabinete, la del caballo de ajedrez y la fantasía costumbrista y, sobretodo, El Viaje de Invierno, me parecen maravillas. El Viaje de Invierno me parece su obra más personal a pesar de que es un cuento de creo 37 páginas o así. Quizás, podría decir, una nouvelle que sintetiza el espíritu jugueton de Perec. Este último es pequeñito, y la traducción de Abada está bastante bien, por lo que alcanzo a recordar así que será más fácil de robar.

    Aunque la traducción de los mismos sobre Walter Benjamin es una puta mierda, bueno, no tanto como puta mierda. Una mierdecita. Y es que yo a Félix Duque no lo entiendo, pero, ya, que no joda.

    Y cuando quiera, Rancio, por Dios. Estamos a su disposición.

    Comment by Hijo Tonto — January 29, 2007 @ 11:36 am

  13. para la pascua me regalaron unos calzoncillos del capitán américa

    me quedaron chicos

    y tarde me dí cuenta que eran calzoncillos

    (durante todo ese tiempo para mí fueron chores)

    una brazo

    Comment by gerardo — March 5, 2007 @ 11:01 pm

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