Nanosegundos que se suceden inexorables y todos bendecidos por la eternidad.
January 1, 2007
Hace poco menos de una semana, en un tren, le intentaba explicar a un italiano-artista-plástico (raza particular si las hay: no usan computadoras, no votan y dedican una cantidad de tiempo infinita a hablar de aquello que dejaron de hacer por estar hablando) el por qué de la necesidad de las versiones originales tanto en Cine como en TV. El pobre no entendió a la primera, lo que me llevó a indagar en otras maneras de decir lo mismo para que, por supuesto, siguiera hablando de lo bello que es ver películas habladas en un idioma con una sonoridad tan particular. Como en Matrix el personaje que era jefe de los albinos esos de ectoplasma (Tones, Chaiko: ayuda), ese que decía que lo bello del francés era que hasta las cosas más sucias parecian dichas de un modo elegante. Hace un rato pensaba que era por mi pobre vocabulario, después recordé que la gracia de ser artista plástico y fan de Lynch o de Lost Highway en particular, es el inmenso espacio para improvisar que deja el referirse a sus películas. Una (bella) instancia de críptica legibilidad qué permite sacar a flote enunciados mal leídos y solapas sin que se hundan en un mar de verbigracia.
Pese a eso puedo sostener, sin ruborizarme, que la versión italiana de Dr. House no es lo peor que le podrían haber hecho a la serie. Hablo del pésimo doblaje. Les ilustro: tomen Reservoir Dogs o Pulp Fiction y cambien las palabrotas por una versión endulcorada y sin sentido, quiero decir: donde pone Hijo de Puta remplacen por caprichoso. Este ejercicio, a la vez insultante -para los de siempre- y carne de cañon para maravillosos minutos tutubescos®, termina contando con mi beneplácito porque le da altura a aquello que voluntariamente los realizadores han olvidado. Para los fans de Dr. House la relación, posible, de Gregory House con la doctora Cameron es mucho más importante que el ejercicio dedesenmarañar las intricadas carencias y anécdotas que carga este tipo cojo increiblemente brillante, obseso y dueño de un ego que se acrecenta a cada capítulo. Ante esto, visto lo visto, la actitud parece ser la siguiente: Los ejecutivos quieren que odiemos a House -siguen, seguramente, con lo del antihéroe y pim pam pum- mientras que los realizadores ven esta relación como un (posible) as bajo la manga para (posibles) próximas temporadas. Es como si los fans estuvieran deseosos de ver quebrarse o caerse (en el amor) a este nuevo Sherlock Holmes disfrazado de médico, mientras, en su versión italiana, House no es exactamente el House de la versión orginal de EEUU porque, como ya he dicho, suaviza los insultos y el sarcasmo - lo secundario, ojo - y los convierte en extraños cumplidos que dejan entrever un interés real que va más allá de la alumna-ayudante en cuestión. Donde pone: Wow, qué tetas pongan: Wow, qué profunda tú mirada. Alguien me dijo que habían matado al personaje, yo digo que el último capítulo de la segunda temporada en EEUU es el primero de la primera temporada en Italia. Me explico: En el último capítulo de la segunda temporada - en EEUU - House se ve envuelto en un caos dickiano a causa de un shock violento, el mismo caos dickiano que hace que en Italia, según el telespectador, House y Cameron follen a escondidas cada vez que aparecen las letras que anuncian que debemos esperar otra semana. La legibilidad depende tanto de los diálogos como el Tractatus de las comas o de la comprensión y manejo del lenguaje por parte del lector.
Esto me recuerda al extraño fenómeno del que se hizo carne The Ren & Stimpy Show sin Kricfaulsi (el único hombre capaz de leer una línea de cada tres al momento de firmar un contrato con una transnacional y quedarse así tan ancho). Los fanses de toda la vida se empezaron a quejar, debido a lo cual los nuevos creadores - ante la presión del conglomerado Nick (hijos de puta, firmando contratos con analfabetos)- decidieron, aunque no queda claro si fué de forma conciente o no, seguir la antigua línea. Obviamente esta suerte de revival no funcionó en primera instancia, pero cuando estaban por sacar la serie del aire crearon unos momentos que, en cuanto a cierto carácter iconoclasta y gamberro, superaron a la versión original. La lógica de la taza y media de café funcionó, porque los fans no querían a Kricfaulsi, querían taza y media de vómitos de gato. El público no se equivoca, nunca. Los fanses menos. En esa época pre-tutubo® en la que tirabamos de VHS-R de importación, las cartas a la redacción rezaban : WELCOME HOME, KRICFAULSI. El próximo paso es hacer una versión norteamericana de la versión italiana de Dr.House, no una cuarta temporada.
-Qué este capítulo lo hemos ya visto, amor.
-Que no, que te lo digo yo, o es qué acaso te acuerdas de que House haya dicho: que chica más bella, entre suspiros
-Es cierto, tienes razón.
-No entiendo por que House ahora es más dulce, hace un par de temporadas en la misma situación hubiera respondido otra cosa.
Abro paréntesis. Se me antoja inequívoco decir que las relaciones humanas, sobretodo las de pareja, representadas en las series o films dan lugar a un interés en el espectador que puede, incluso, sobrepasar el propio interés en la serie. El padre de un amigo, quién por largo tiempo mantuvo una relación extramatrimonial, no soportaba la idea de que con mi amigo nos reuniéramos a ver Nip/Tuck en su casa gracias a la antena satelital que él pagaba para que su esposa puediera ver programas de bricolage, sin embargo él era el único que no se perdía ningún capítulo y que antes y durante la transmición, aunque sobretodo después, sin ningún pudor emitía juicios morales de un calibre que ni Robert Rodríguez imaginaría - en términos literales, o sea: armamentísticos- para usar en sus pelis. Nip/Tuck pasó de ser, para nosotros, un divertimento en sí mismo para pasar a ser el espectáculo previo a una avalancha de monólogos moralistas sin parangón. Este proceso de elaboración de conclusiones que terminaban en la autoindulgencia era sumamente atractivo porque, finalmente, el padre de mi amigo -una gran persona, por cierto- olvidaba que el tema era Nip/Tuck, el capítulo de Nip/Tuck, y le daba a los personajes protagonistas los roles que él cumplía - a la vez - con su esposa y con su amante. Quizás por esto, a pesar de casi no haber prestado atención, cada vez que terminaba un capítulo este hombre de Dios, antes de irse a la cama, abrazaba a McNamara y a Troy, los besaba en la frente y durante este largo y cariñoso abrazo les repetía al oído: todo va a estar bien, no te preocupes, todo va a estar bien. Lo mismo que yo quise hacer, en lo más profundo de mi tímido corazoncito de pokemon emocionado, con el artista visual que durante horas (en un viaje de veinte minutos) habló de Lynch y no dijo nada, aunque no haya sido -en ningún caso- por las mismas razones. Cierro Paréntesis.
Tratar de explicarle a alguien criado entre el doblaje y las esquirlas del fascismo que es mejor ver las películas en su versión original es como explicarle a tu novia porqué oscuras motivaciones necesitas ver de nuevo Starship Troopers, es tan complejo como hacerle entender a un palurdo que la Ciencia Ficción es una excusa para hablar, entre otras cosas, de la condición humana. Así como el amor es un pretexto para hacer (ciertas) cosas. Y cuando hablo de amor hablo, incluso, de amor propio. Del amor propio de Diego en el estupendo Choque de Nacho Vigalondo. O, ya que estamos, del amor filial apenas esbozado en la soporífera Big Fish de Tim Burton. Sí, esa pésima lectura de Munchausen. ¿Qué cojones tiene que ver el amor con la ciencia ficción? En lo concreto: Un épico viaje en tren de veinte minutos que terminó siendo una tortura de varios pares de horas, en la ficción: Matrix. No te puedes morir porque te amo y el geek va y se convierte en superman. La puta que los parió.
En Eternal Sunshine of The Spotless Mind el personaje de Elijah Wood es un menudo hijo de puta que liga con los recuerdos de otro, haciéndose pasar, literalmente, por el otro, y al mismo tiempo es el que permite que se desarrolle la historia mientras encarna, además, esa asquerosa función de nuevo pretendiente que tiene cosas de ese ex que, por supuesto, era el/la hombre/mujer de la vida del otro. No sólo se roba las pantaletas rosas con líneas amarillas que llaman a Joel, nuestro querido protagonista, al recuerdo qué, por cierto, es llamado a la interacción por otro recuerdo (Clementine) qué, inusitadamente, se mueve a sus anchas en, jeje, el recuerdo como memoria total. O casi, pregúntenle a Vonnegut. El personaje (secundario) que encarna Elijah Wood es, además, el que quiebra el mondadientes sobre el cual se sostiene esa compleja superestructura formada por las interrelaciones de los personajes de la película produciendo así un climax dramático absurdamente sobrevalorado. El personaje de Elijah Wood no quiebra el mondadientes a sabiendas, lo hace por torpeza, la misma torpeza con la que se enamora de la rubia, en este caso: peliteñida de todos los colores del arcoiris, que no dice nada… porque duerme. Lo que, ya puestos, es el colmo de la legibilidad. Así como el título de la misma película en italiano: Se mi lasci ti cancello, algo así como Si me dejas aprieto supr. Los títulos de las pelis al ser traducidos se vuelven tan reveladores como lo son las lecturas obligadas.
Que, supongo, las hay de dos tipos: las del amor y las del mal. Creo que no sorprendo a nadie si digo que Sandor Marai es una puta mierda. La verdad es que no lo leí por gusto y placer sino como el cumplimiento a las órdenes disfrazadas de recomendaciones de alguien quien, a diario, me llamaba al orden. A sus ordenes. Leer algo por orden-recomendación es entregarse a un juicio de otra legibilidad que es, siempre, diversa a la nuestra. Aunque a veces no se note. Si la vida fuera un festín, esta persona me hubiera dado la orden-recomendación de leer a Dick o, en su defecto, a Jonathan Lethem. Después me habría hablado del futuro o de lo raros que son los profesores de las universidades, pero, siempre, puedo cantar una canción en mi cabeza. Muchachines: la vida no es un festín y como no es así, uno termina perdiendo el tiempo leyendo a Sandor Marai, la contrapartida Europea, en cuanto a cursileria y obviedad se refiere, de Luis Sepúlveda, Paulo Coehlo, Isabel Allende o Alberto Vázquez Figueroa. Como en toda orden-recomendación refugiada en una relación laboral, el cumplimiento del deber se hizo de forma rápida y concisa. Conclusión, la escrita: una puta mierda. Ahora, agárrense, la respuesta del personaje ordenante-recomendante: lo que pasa es que no eres capaz de entender la sensibilidad de la europa del este. La sensibilidad de la Europa del este. Algo así como no entender, no saber, porque demonios desde pequeño no te gustan los tomates. No te gustan los tomates porque desconoces el detalle de ese entramado melodramático plagado de diálogos soporíferos que, delante de un fondo de cartón piedra, permite, disfrazando el amor de drama existencial o el drama existencial en forma de amor, el desarrollo y pronto ocaso de la vida del campesino que los cultiva. Resulta conmovedor enterarte de que es muy factible que no te gusten los tomates porque nunca has tenido los santos cojones de querer ver en vivo y en directo el Guernica, la Torre Eiffel o el Coliseo. La legibilidad de la europa del este, señoras y señores, es ese momento justo donde se te aparece un pedante en el tren y te manda a la mierda el viaje épico de veinte minutos donde, por una vez, la legibilidad - la relación armónica entre emisor y receptor en torno al mensaje o sms- podría haber terminado con un melancómico® final feliz. Como el último capítulo de la segunda temporada de Dr. House. Spoilereo y concluyo: Resulta que en el último capítulo de la segunda temporada al Dr. House le disparan y cuando abre los ojos lo primero que ve es a Ella. A la simpática doctora Cameron. El problema es que, en realidad, no abre los ojos.


Chaiko se acordará FIJO de la respuesta a su pregunta. Bienvenido de vuelta. Se le echaba de menos.
Comment by Tones — January 1, 2007 @ 3:20 pm
A no ser que se refiera al Merovingio.
Comment by Tones — January 1, 2007 @ 3:22 pm
¿Usted cree que la información procesada puede ser una segunda lectura de la original?
¿Qué pasa si los que subtitulan querían otro House e hicieron aquella lectura romántica?
Pensarlo así me hace interrograme sobre la realidad de las cosas, así como un tema macro que de verdad ya me está preocupando.
Saludos Señor Hijo Tonto
Comment by gieb — January 1, 2007 @ 10:13 pm
Ya era hora. Bien. Hurrah.
Comment by Alvy Singer — January 2, 2007 @ 1:06 am
y que tengo yo que saber de la puta sensibilidad de europa del este, y no me gustan los tomates, y que coño
ya lei ese texto un monton de veces, pero igual.
un two thumbs up por lo rabioso, lo resentido y…eso que te digo en mesanyé, pues.
Comment by max — January 2, 2007 @ 2:49 am
Coño, HT, teniendo toda la literatura del Elba pallá, ir a coger al Marai de marras… (comentario gratuito absolutamente: no lo he leido, pero las reseñas publicadas me han quitado cualquier gana que pudiese tener)
Comment by C. Rancio — January 2, 2007 @ 7:39 am
Sí, Tones, creo que me referia al Merovingio. Ese, el del lapiz de labios en la polla.
Gieb, hombre, creo que he respondido a sus preguntas en el post. Pero seguro en el PROXIMO le doy mas pistas. Pistas de mi opinión, claro.
Max, Alvy: Gracias. Ah, max, por cierto, yo no lo leo rabioso.
Rancio! uhm… bueno, mire, la cosa es que yo trabaje un año en una libreria que intente, le juro, sacar un poco de lo típico. Fué el año en el que he leído más basura en toda mi vida, tenía que hacerlo.
Comment by Hijo Tonto — January 2, 2007 @ 8:09 am
¡Hijo Tonto!
Comment by Jake — January 2, 2007 @ 12:35 pm
Merovingio, claro. Oye, si me avisáis antes…
¡ReBienvenido!
Comment by Chaiko — January 2, 2007 @ 3:13 pm
Menos mal. Menos mal.
Bienvenido de nuevo a la blogosfera, que no es otra cosa que su casa. ¡Y ha sido realmente un retorno a lo grande, maldición! ¡Vaya postaco!
Comment by Noel — January 2, 2007 @ 5:39 pm
Jake!
Chaiko, mire, usted porque no revisa su cuenta de gmail del adultolescente con podeiros…. pero eso no importa, lo importante es que usted este aqui!
Gracias, Noel, gracias.
Comment by Hijo Tonto — January 2, 2007 @ 10:22 pm
feliiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiizzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz2007eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee
(chúpate esa, lamonte young, jaja)
y feliz post
(quirimo máh)
ah brazos en ormes
Comment by gfr — January 2, 2007 @ 10:33 pm
De similar manera, Bruce Willis doblado por Ramón Langa es el Puto Amo de la Socarronería, y con su voz de verdad es un señor mayor con carraspera que se está quedando calvo.
Comment by Ikke Leonhardt — January 2, 2007 @ 11:06 pm
Sí, sí, lo leí después. Es que ahora uso otra cuenta, y esa la reviso de higos a brevas.
Oye, decir que Bruce Willis se está quedando calvo es como decir que Jim Morrison echaba unos traguitos de vez en cuando.
Comment by Chaiko — January 3, 2007 @ 4:10 pm
¡Esto es un regreso, y no lo de Europe! Aunque, hey, aún no he escuchado el disco nuevo. Pero no creo que puedan superar esto. No, no creo que Joey Tempest pueda escribir en toda su vida nada mejor que “La lógica de la taza y media de café funcionó, porque los fans no querían a Kricfaulsi, querían taza y media de vómitos de gato”. Aunque me gustaría escucharlo cantar eso con la música de Carrie.
¡Bienvenido de nuevo!
Comment by Andrés HH — January 4, 2007 @ 11:10 am
ei, andrés, que me hace sonrojar. en serio. gracias.
Comment by Hijo Tonto — January 5, 2007 @ 7:01 pm
Me congratula ver su vuelta HT. Siempre atento y siempre suyo
Comment by dr.benway — January 6, 2007 @ 11:30 am
Vaya,que bueno volver a verte por la blogosfera! Te encontre por casualidad!!
Comment by mara — January 7, 2007 @ 12:26 am